• Los tonos con reflejos cálidos, rojos o cobrizos, se van más rápido que los colores más naturales, como los castaños. A los 15 días empiezan a perder vida y, a partir de ese momento y hasta la próxima aplicación (se aconseja que sea cada mes), se debe utilizar un champú con “gloss” o pigmentos específico para mechas. Así, el reflejo se fijará y durará más. También hay productos para proteger los reflejos más naturales.
• Los acondicionadores y mascarillas específicos para cabellos con mechas también son de gran ayuda, porque tienen un pH adaptado al del cabello coloreado.
• Al igual que con los teñidos, el efecto raíz de las mechas se puede camuflar en situaciones S.O.S. con los lápices retocadores de raíces. Eso sí, en cuanto puedas acude a la peluquería.
• Los cambios en el color original se producen generalmente por factores externos: el agua de la playa o la piscina, el sol... Para evitar esto, hay que proteger el cabello, igual que hacemos con la piel, antes y después de la exposición a estos factores. Lo más adecuado es un sérum.