Ahora los productos de higiene facial se presentan en una amplia variedad de texturas, como espuma, gel, aceite, agua mineral... junto a los convencionales tónicos y leches; para que elijas la que más te gusta y mejor se adapta a las necesidades de tu cutis. Tienes todo al alcance de tu mano para hacer más fácil y agradable esta tarea, tan importante para tu piel, que permite la aceleración de la respiración cutánea, algo indispensable para la salud de la epidermis y para los intercambios intercelulares. Pero es muy importante realizar este gesto correctamente. Ni demasiado suave –que pueda dejar impurezas residuales que propicien el desarrollo de la flora bacteriana–, ni demasiado agresiva –evitando desplazar enérgicamente los tejidos–, puesto que, con el paso del tiempo, la piel no es tan elástica y se puede acelerar la temida flacidez. Así que hazlo con calma y disfruta de las nuevas texturas que dejarán tu piel impecable.