Shock térmico es como
denominan los dermatólogos a lo que le sucede a la piel cuando pasa
bruscamente de 12º a 30º, un cambio que sucede varias veces al día
durante el invierno.
Porque el frío intenso, el viento y la lluvia
someten a la piel a un tipo de agresión medioambiental que se ve
agravada por los efectos del sofocante calor causado por las
calefacciones de los espacios cerrados.
Todo ello lo que provoca es
la aparición de la xerosis o síndrome de piel seca que puede
padecer hasta las pieles más jóvenes y también las grasas y
mixtas, incluso el cabello sufre las inclemencias del frío y tiene
que ponerse su abrigo cosmético.
Precisamente, entre las 4 categorías
que producen la xerosis, se encuentra la medioambiental, que está
relacionada con las agresiones climáticas y se caracteriza por
mostrar una superficie cutánea que ha perdido su aspecto liso y
aterciopelado. Se traduce clínicamente en una piel de consistencia
áspera y a veces rugosa al tacto.
Desde el punto de vista
fisiopatológico, la estructura de la capa córnea -la más
superficial- es anormal, y también la dinámica de la descamación,
lo que conlleva un malestar cutáneo y un aspecto anestésico que
requiere un tratamiento adecuado.
Conclusión: Durante el
invierno olvídate de tu hidratante normal y busca otro más enriquecido, y no estaría nada mal que
también pensaras en cambiar hasta el gel de ducha por otro que fuera
más nutritivo. Y si eres de los que te gusta te gusta pasar las
horas al aire libre o practicas deportes y no quieres lamentarte, no te olvides de protegerte
para cada ocasión y evitarás el envejecimiento prematuro.
LOS PROBLEMAS PUNTUALES:
- La piel tirante. Son los
días de fuerte viento los culpables de la tirantez del cutis. Si
quieres evitarla procura aplicarte la crema o el fluido hidratante
varias veces durante el día sobre todo en las mejillas.
- Nariz roja. Esta es la
señal de mala circulación y para que se parezca a un pimiento
tienes que limitar el consumo de tabaco, alcohol, café, té y
comidas picantes, y por supuesto tener siempre esa zona limpia,
hidratada y nutrida.
- Venitas en la mejilla.
Para los que tenga de forma natural una piel sensible y delicada, el
invierno es sumamente perjudicial. Estas arañas vasculares dan la
cara cuando se somete la piel a un gran contraste de temperatura.
- Ojos enrojecidos. El
viento es una vez más el culpable de que los ojos sufran esta
agresión y para protegerlos debes de aplicarte antes de salir de
casa un colirio y llevar gafas transparentes que te dejen ver en los
días nublados y lluviosos y hagan de escudo contra el aire frío.
Aquí te presentamos una selección de cremas de abrigo.