Las últimas semanas le han pasado factura a Demi Moore. Al parecer, sus devaneos con las drogas y el alcohol, sumados a una alimentación incorrecta han hecho que la estrella haya vivido algunos de los episodios más desagradables de su vida. De hecho, hace tan solo unos días tuvo que ser hospitalizada. Diversos medios norteamericanos afirmaban que la causa era una sobredosis de medicamentos, sin embargo, su representante lo desmentiría días después para afirmar que fue ingresada por agotamiento.
Sea como fuere, lo que quedó patente entonces es que Demi, a sus 49 años, estaba en horas bajas y su familia era consciente de ello. Tanto es así, que no solo sus hijas estaban pendientes de ella, también su exmarido, Bruce Willis –con el que siempre ha mantenido un excelente relación-, y Ashton Kutcher, su segundo marido, y con quién terminó su relación de una forma bastante menos amistosa.
Finalmente, parece que la actriz ha decidido seguir los consejos de sus seres queridos y ponerse en manos de los profesionales. Según publica el diario británico Daily Mail, la protagonista de La teniente O’Neil ha decidido internarse en una clínica de rehabilitación para tratar ‘un trastorno alimenticio y adicciones’.
El centro está situado en Utah que está especializada en el trato con ‘celebrities y brinda una atención casi de lujo. Al menos eso es lo que se desprende de la información que se conoce sobre el centro y la cantidad de dinero, prohibitiva para el común de los mortales, que cuesta pasar una temporada allí.
Según las informaciones del diario británico, el precio ronda los 1.200 euros por noche y, aunque los internos están prácticamente aislados de su entorno –solo pueden recibir visitas de un reducido grupo de familiares-, tiene instalaciones casi de lujo con spa incluido.