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Heidi Unkoff: "Sigo esperando una explicación de Tita"

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Es la madre de Blanca Cuesta y, por tanto, la suegra de Borja Thyssen. Pero, sobre todo, Heidi Unkoff es una mujer que ha tenido que morderse la lengua mil veces para no contestar a las muchas acusaciones que han vertido sobre su familia. Hoy cuenta por qué ha actuado así y cómo se puede vivir con esa tensión.

Hoy Corazón: La familia Cuesta ha sabido tragar sapos y culebras sin levantar la voz. La boda de su hija Blanca con un Thyssen les puso en el punto de mira y no precisamente para hablar bien de ustedes. ¿Cómo ha vivido todo esto?
Heidi Unkoff:
Parto de la base de que para mí lo importante es que mi hija sea feliz, independientemente de que su pareja tenga dinero o no. Cuando empezaron su relación yo no intervine porque una madre nunca sabe qué va a pasar con una pareja. No hay que meterse en la vida de los hijos, y menos cuando ellos ya tenían una edad como para saber lo que querían hacer con su futuro.
H.C.: La historia de amor de Borja y Blanca contó con el visto bueno de las dos familias, puesto que durante años se les ha visto viajando con los barones Thyssen y, después, con Tita cuando enviudó. Hasta el día que llegó la ruptura y ella ya no quiso saber nada de la que iba a ser su nuera. ¿Se puede saber qué pasó?
H.U.:
No puedo precisarlo porque no lo sé. Desconozco el por qué. Sigo a la espera de una explicación.
H.C.: Se supone que han ocurrido cosas en privado que han dado pie a ese distanciamiento tan brutal.
H.U.:
Habrá que preguntar a Blanca, Borja o a su madre. Nunca he entrado en ese tema porque desconozco los hechos. Así que es mejor abstenerse de hacer comentarios.
H.C.: ¿Cómo se queda una madre cuando se entera de que a su hija le han pedido hasta cinco pruebas de paternidad para demostrar que no ha engañado a su marido?
H.U.:
Me enteré de todo eso mucho más tarde, no me lo dijeron. Estoy en contra de que se hable públicamente de estas cosas. ¿Qué puedo decir? Hay un momento en el que pierdes la noción del tiempo, de la relatividad, de todo. Ni me lo creía.
H.C.: Tengo la sensación de que ha tenido que sufrir mucho. Como buena alemana, puede ser una mujer más fría, pero eso no quita que no haya pasado su particular calvario.
H.U.:
En Tarrasa, donde vivimos, la gente nos quiere mucho y solían recriminarme que no saliera a contestar estas historias tan desagradables. Como cuando se metieron con mi marido. Fíjate que llegaron a negarle hasta que fuera médico, vamos que operaba sin licencia. ¡Solo faltó que nos negaran el pan y el agua! No contesté porque creía que había que tener paciencia. Es la madre de Borja y yo no quiero polémicas. Piensa que si todo lo malo que decían de Blanca fuera verdad, era nuestra responsabilidad, que somos los encargados de educarla.
H.C.: ¿Cómo vivió su marido, Miguel Cuesta, que sacaran su pasado a la luz? Jubilado desde hace 15 años, fue cirujano y contó con el reconocimiento de su gremio. Ver cómo hablan de una novia de la juventud, de un hijo secreto que ronda los 60 años… No debió de ser agradable.
H.U.:
Después de tantos años viviendo en España me sorprende que, de pronto, saquen a la luz una historia del año 1956 y no se diga, sin embargo, el gran cirujano que fue. Se cuenta la historia de las personas de forma interesada, para dejar al padre de Blanca Cuesta a la altura del betún. ¿Por qué no se dijo que esa señora quiso matar a Miguel? Esa chica era enfermera cuando mi marido trabajó de médico en Canarias. Ella quiso casarse con él. Se quedó embarazada y todo el mundo pensó que él era el padre. Miguel no quiso casarse y cuando le llevó a juicio fue sentenciado a indemnizarla con una cantidad de dinero que pagó. Pero como no quiso comprometerse con ella, un día le esperó en la consulta y le disparó con una pistola. Tiene la cicatriz y, por suerte, no acabó con su vida. La denunció y se dijo que fue fruto de un arrebato de pasión.
H.C.: ¿Quién conocía esa información?
H.U.:
Hay que remontarse a 1956 y, en esa época, hubo gente que conoció todo esto, amigos con los que mantenemos el contacto.
H.C.: La boda de Borja y Blanca fue el origen de los problemas con la baronesa. Pasan los años, hay dos nietos y sigue sin haber relación entre ellos. El último capítulo amargo de esta historia fue el falso vídeo de Blanca con el que timaron a Tita. ¿Cómo lo vivieron?
H.U.:
Ya vivimos lo de las pruebas de paternidad y ahora involucrar a mi hija en tan bochornoso tema me parece de lo peor. Blanca ni bebe ni fuma. Te subleva escuchar que estaba haciendo un trío. Este daño psicológico que nos hacen no se refleja en ningún sitio. Cuando de forma gratuita se vierten tales calumnias es cuando hay que decir basta ya, hasta aquí hemos llegado. Aunque ella es la que tendría que hablar contra estas calumnias, yo, como madre de la familia Cuesta, quiero manifestar mi repulsa contra los comentarios difamatorios y calumniosos sobre mi familia. Son unos pocos individuos con baja formación periodística, ya que lo primero que tendrían que haber hecho era contrastar y buscar la verdad, no soltar calumnias. ¿Dónde está la protección de la intimidad? Mi familia, salvo Blanca, ni somos famosos ni tenemos nada que ver con las burradas que se han dicho.
H.C.: La discreción estuvo bien mientras aguantaron. Hoy no piensa callar más tiempo. Como dice usted, el falso vídeo de su hija ha sido el detonante.
H.U.
: Para nosotros Borja es como un hijo adoptivo. Ellos tienen dos niños pequeños, han creado su familia y, a pesar de todo, siguen deformando y aumentando hechos inverosímiles que se cuentan públicamente y que son indignantes. El día de mañana, cuando los niños lean todas estas cosas tan tremendas… Por eso es necesario decir basta ya. Es un trauma psicológico constante.
H.C.: Borja y Blanca también han hablado públicamente en exclusivas de sus problemas familiares con la baronesa. Eso también es exponerse.
H.U.:
Hay un desentendimiento enorme entre la baronesa y el matrimonio que ha llegado hasta el punto de llevarlos a juicio. Pero ellos siempre han ido a remolque de comentarios que han salido en la prensa, se han sentido obligados a actuar así.
H.C.: Aproveche esta entrevista para decirle algo a su consuegra la baronesa Thyssen.
H.U.:
Incluso cuando me preguntan por la calle he lanzado mensajes para ser recogidos.
H.C.: Tienen cinco nietos y usted y su marido saben lo que supone disfrutar de ellos. Debe de ser muy triste que una abuela se pierda eso. ¿Qué piensa cuando la baronesa dice que no descarta pedir medidas legales para ver a sus nietos?
H.U.:
Yo ya dije que cuando nació Eric, el segundo de Borja y Blanca, estaba presente y escuché cómo Borja le rogaba a su madre que fuera a conocerle.
H.C.: Tiene que haber algo muy gordo como para que no haya querido conocer a los niños.
H.U.:
Eso tienes que preguntárselo directamente a ellos.
H.C.: ¿Qué recuerdo le queda del barón Thyssen?
H.U.:
Parecía fuerte, pero mi experiencia de la vida me dice que uno se hace frágil a una edad avanzada y la salud quebrada. Solíamos hablar en alemán.
H.C.: Todo habría sido muy diferente con el barón vivo.
H.U.:
No soy adivina, no puedo contestar.
H.C.: ¿Sueña con que la familia Thyssen y los Cuesta puedan tener una relación normal?
H.U.
: Lo desearía por Borja y Blanca. Al fin y al cabo, es la madre de él y a mí todo esto me da pena.

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