El 'Daily mail' en su versión digital titualaba algo como que Pippa es muy dulce, pero no es buen material para ser esposa -que resumen a la perfección el sentir de los padres del que ya es su exnovio-. O lo que es lo mismo, su belleza y simpatía convencen a Loudon y a sus seres cercanos.
Pero la legión de medios que la persiguen para fotografiarla y, posteriormente, analizar sus estilismos, son una presión que no está dispuesto a soportar hasta que la muerte los separe.
Fue él quien decidió que se acabara. Que la relación no llegase a más, a pesar de que ambos se quieren en el alma. Amigos cercanos al jugador de críquet aseguran que "la pura verdad es que Alex adora a Pippa, pero no puede soportar el circo que la rodea ahora. Las cosas se han ido haciendo cada vez más difíciles".
La relación de Pippa con la familia real británica desde que su hermana se convirtiera en esposa de Guillermo de Inglaterra le ha permitido que se le abrieran las puertas de las fiestas y los clubes más exclusivos: "Ahora la invitan a los espectáculos más exclusivos de la ciudad, se le han abierto todas las puertas pero Alex odia las fiestas".
El mismo amigo que hacía estas declaraciones continúa: "A él lo que le gusta es el críquet y desde que acudía al colego Eton tiene un círculo de amistades muy cerrado".
Los padres de Alex, James y Jane, provienen de dos buenas familias -eso sí, chapadas a la antigua- y, aunque no han pedido a su hijo en ningún momento que abandonase la relación, han visto este romance con mucho recelo. De hecho no veían en Pippa a la nuera perfecta, y eso que a principios de mayo se llegó a hablar de boda.
Todo esto supuso que, cuando la pareja anunció a sus amigos que dejaban el noviazgo, nadie se sorprendió. Y eso que hacía aproximadamente un mes que se habían ido a vivir juntos.
Las incompatibilidades entre Pippa, la reina del 'flash', y Alex, caballero de la discreción, han acabado con un final lejos de ser feliz (al menos juntos).