El 27 de enero se celebra la fiesta de Santa Devota en Mónaco, Patrona del Principado, y la Familia Grimaldi y consortes son los encargados de presidir los diferentes actos que se celebran. Este año, el primero después del matrimonio de Alberto II, ha sido Charlene Wittstock la que ha acaparado todas las miradas.
Según marca una tradición centenaria, la noche del 26 de enero debe incendiarse una barca en Port Hercule, delante del valle de Gaumattes, en presencia de la familia Principesca pues, cuenta la leyenda, que en el siglo XI un fuerte viento evitó el escape de la barca con reliquias robadas de la santa y, como represalia, se quemó dicha embarcación y la tradición quedó. Al día siguiente, la mañana del 27 de enero, el máximo responsable religioso de Mónaco celebra una misa mayor que también presiden representantes de la familia Grimaldi, así como una procesión en honor a la patrona.
En esta ocasión, Charlene Wittstock ha sido la gran protagonista, no solo por ser la primera vez que ejercía en esta ceremonia como consorte del Príncipe tras su boda en 2011, sino por su elegancia clásica. La Princesa ha lucido para la ocasión un look sobrio, como corresponde al acto, con un sofisticado abrigo de paño en color cámel con original cuello, sobre un vestido a la altura de la rodilla y altos tacones de salón.
Además, Charlene ha vuelto a recurrir al pelo recogido en un moño 'vintage', que vuelve a traernos a la memoria la imagen de la que habría sido su suegra, la Princesa Gracia de Mónaco.