La monarca se puso el velo encima del sombrero, lo que le daba un aire medieval que recordaba a las hadas madrinas de la Bella Durmiente. Además, accedió a cubrir su ropa occidental con una abaya –túnica negra del cuello a los pies–, con lo que esta prenda simboliza.
Es verdad que toda visita oficial a los Emiratos Árabes Unidos debe empezar en el santo templo en el que está enterrado el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, que fue el primer presidente del país, pero hasta ahora no era necesario someterse con tanto rigor a las costumbres islámicas para acceder al mausoleo. Y, menos aún, las reinas y las princesas occidentales, que siempre han disfrutado de una mayor tolerancia que el resto de las visitantes.
Sin embargo, el integrismo avanza en los países musulmanes y ni siquiera las monarcas invitadas se libran de esta nueva corriente. La primera vez que estuve en la mezquita de Abu Dabi fue en 2008, con el Rey –a ese viaje no le acompañó la Reina–. A las periodistas solo nos exigieron que nos cubriésemos el pelo con un pañuelo para acceder al recinto sagrado. Eso sí, hubo dos españolas que venían con la delegación, la entonces secretaria de Estado de Comercio y la directora de una agencia comercial, que sin preguntar si era necesario o no, se pusieron sin rechistar las tradicionales abayas.
Dos años después, regresamos a la mezquita con los Príncipes de Asturias. Doña Letizia, a través de la embajada, había pactado la vestimenta con la que acudiría al templo: un impecable traje de chaqueta y pantalón blanco y un pañuelo del mismo color con el que se cubriría la cabeza.
Se trataba de un conjunto respetuoso con las costumbres islámicas, pero coherente con los principios occidentales. Sin embargo, a las periodistas que les acompañamos ya no nos dejaron entrar solo con el pañuelo, aunque llevábamos pantalones y manga larga como la Princesa, y nos exigieron que nos cubriéramos con la abaya negra.
Diez meses después de los Príncipes, en noviembre de 2010, la reina de Inglaterra visitó la mezquita y lució una vestimenta muy parecida a la que esta semana ha lucido Beatriz de los Países Bajos. Isabel de Inglaterra también se puso el velo encima del sombrero, pero se cubrió con un abrigo largo en tonos marfiles que suavizaba la indumentaria. Aún así, fue criticada, como ahora la reina Beatriz.
Mucho menos sumisa fue la Reina de España en su último viaje a Arabia Saudí, en 2006. En un país en el que todas las mujeres tienen que ir obligatoriamente de negro y con pañuelo, doña Sofía lució su tradicional imagen occidental, sin velos ni abayas que cubrieran sus trajes, y su imagen ocupó las portadas de varios periódicos saudíes como un soplo de libertad.