El suceso tuvo lugar durante la visita de la real pareja a la localidad de Brisbane, que formaba parte del viaje oficial que la monarca inglesa y su esposo realizaron a Australia el año pasado.
Ese fue el momento que aprovechó Warriner, un camarero de 22 años de Sydney, para bajarse los pantalones y, con una bandera australiana entre las nalgas, correr unos metros al lado del vehículo en el que viajaba la reina.
Al prestar declaración ante el juez, el joven australiano asumió su 'mea culpa', pero afirmó que no se arrepiente y que volvería a hacerlo, si se terciera, con otro mandatario, ya que “no le gustan ni la reina ni los grupos elitistas”.