La diseñadora ha confesado recientemente que el motivo de sus ojeras descomunales y de su extrema delgadez es que se encuentra cansada por la presentación de su nueva colección de ropa y por sus labores como madre.
“No voy a mentir, estoy cansada. Estoy realmente cansada, pero muy feliz con mi vida. No estoy durmiendo demasiado. Harper no duerme bien y también he estado ocupada por la colección. Estoy despierta con la niña como todas las madres. No hay un equipo de gente que haga eso por mí”, afirma la señora de David Beckham.
Pues eso, que detrás de su imagen de mujer estirada, fría y calculadora, se esconde una madre más, que se levanta por las noches para tapar a su hija, sacarle los gasecitos y cantarle unas nanas para que concilie el sueño. Al menos eso dice ella, que se lo crean o no es cosa de ustedes...