Que Alain Delon visite España y el titular más jugoso que deje sea sobre política tiene mandanga. Es lo que les pasa a las viejas glorias de Hollywood, que están tan vividas que ya todo les aburre y les da por hablar de lo que les da gana. Se le preguntó por Rommy Schneider y solo dijo que siempre estaría a su lado.
Se le preguntó por novias, parejas, amantes o similares y soltó una respuesta topicazo del tipo: "Espero conocerla en Sevilla". Se le preguntó por los caballos y ahí se explayó un poco más por eso de que era la estrella invitada del Salón Internacional del Caballo que cada año se celebra en Sevilla. Menos mal que también se le preguntó por el cine que se hace ahora, porque ahí fue tajante.
Le horroriza todo porque, asegura, ya no se hacen películas para soñar, como antes. Ahora son mucho más sociales y realistas y eso le da una pereza que se mata. Y menos mal también que a alguien se le ocurrió la inesperada idea de preguntarle qué opinaba sobre el triunfo de Mariano Rajoy -ojo lo poco que le importa a todo el mundo lo que piense este hombre, pero qué bien les vino a los más cotillas-. "Estoy encantado porque la derecha ha ganado en España por fin", y añadió una dosis extra de información: "Soy íntimo amigo de Sarkozy, y él también está encantado. Nos encanta que un hombre tan preparado y tan valioso como Mariano Rajoy vaya a gobernar el país". Pues mire usted qué bien.
Inmediatamente se le preguntó por Carla Bruni y ya retomó su tono aburrido. Que es una primera dama fantástica y que no puede ser más feliz con su niña. La verdad es que en general estuvo encantador, pero a estas estrellas les gusta muy poco hablar de sus años de gloria y del glamour de otras épocas, que es algo que en general interesa precisamente porque las cosas ya no son como eran.