Otra más que se suma a la lista de señoras encandiladas por el malagueño. Mira que había nombres y posibilidades que barajar ante la pregunta de con quién pasarías una noche loca, pero fue directa al producto patrio. “Uy, claro, ya que estamos, yo tiro para España, que es mi tierra, no voy a elegir a uno de fuera”.
Le encanta barrer para dentro. Hace unos días aparecía en una fiesta vestida de David Delfin defendiendo que había que apoyar a los diseñadores españoles, y hoy, sin embargo, ha deslumbrado chanelizada de arriba abajo. Tocaba Francia, en vez de España. Se le perdona porque es cierto que suele apoyar a la moda española. Pero esta mañana hasta las medias que lucía llevaban el logo de Chanel. Un derroche.
El caso es que su aparición se debía a la presentación de los ambientadores Cristalinas, de los que es imagen, y se ha explayado contando lo que le gusta a ella que su casa huela bien. Primero, varía los aromas según la estación del año y, después, también tiene en cuenta la estancia: “En mi dormitorio tiene que olor a bebé, a fresco, a limpio y a planchado”.
Como los hombres, que como no huelan a recién duchados, no los cata. Eso dice, al menos. Aunque ahora anda desganada de amores. Los mayores le aburren, los jóvenes son demasiado inmaduros y los que conoce que le gustan “salen corriendo porque les doy miedo; piensan que no les voy a dedicar el tiempo suficiente y además les asusta muchísimo lo de las fotos”. Tampoco está mal Carmen sola, que ya se lo pasa pipa ella en cualquier parte.
Hay quien está súper en contra de esta mujer. Pero hay una realidad irrebatible: es clara, sincera, transparente y no hace daño a nadie. El problema es que acapara flashes y, a veces, cuesta mucho compartir.