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Bancos: a la caza del cliente

  • Bancos: a la caza del cliente Bancos: a la caza del cliente Rodrigo Buroni

  • Bancos: a la caza del cliente Bancos: a la caza del cliente Rodrigo Buroni

  • Los bancos optan por alejarse de las operaciones financieras para entrar en el mercado de los regalos para captar clientes.

En tiempos difíciles, las entidades financieras echan mano de todos sus recursos para captar nuevos clientes y retener a los habituales. Pero la crisis ha complicado dos de los negocios bancarios: prestar dinero y pagar por el de los demás. Tal y como están las cosas, resulta difícil ampliar la clientela a base de préstamos, puesto que el crédito se deniega a la menor duda. Y, en cuanto a la remuneración del ahorro, con el tipo de interés oficial en el 1,5% y la amenaza de que siga bajando en los próximos meses, es poco lo que se puede ofrecer. Así que los bancos optan por alejarse de las operaciones estrictamente fi nancieras y entrar a competir en campo ajeno: ofrecen cuberterías, montan agencias de viajes, venden entradas... Pero como no es oro todo lo que reluce, conviene mirarlas con lupa.

Depósitos

En especie. Es el producto típico de esta estrategia y, aunque en la mayoría de los casos el artículo se anuncia como regalo, no es gratuito. Funciona como una imposición a plazo fi jo en la que se entrega al banco una cantidad de dinero, durante un período determinado de tiempo, a cambio de una rentabilidad. Pero hay dos diferencias: el benefi cio no es en metálico, sino en un objeto, y se recibe al hacer la contratación.

Mucho para elegir.

La variedad de artículos es tan grande que uno podría montar su casa. Las entidades con más oferta son La Caixa, con su Depósito Estrella, y Unicaja, con el Depósito Ahorra y Disfruta. Ambas cuentan con un catálogo de más de 60 productos de hogar, con condiciones fi nancieras distintas en cada caso. Para la cafetera Nespresso de Delonghi (desde 118 €) en La Caixa, por ejemplo, hay tres posibilidades: colocar 7.500 € a 12 meses, 4.150 € a 24 meses o 2.300 € a 36 meses. La cocina de vapor “Sergi Arola”, de Rusell Hobbs, o la Wii de Nintendo requieren otros importes y plazos. En Unicaja el catálogo está dividido en hogar, niños, electrodomésticos, tiempo libre... y los productos se obtienen con el mismo sistema. El reproductor iPod Nano, de 8 GB, se puede obtener con distintas combinaciones de capital y plazo (desde 29.600 € a seis meses hasta 5.010 € a 36 meses). También el Sabadell Atlántico, Ibercaja y la Kutxa tienen un catálogo similar.

Promoción única.

En otras entidades la oferta suele limitarse a un producto en cierto período. Como la vajilla Benetton en Bancaja, la cubertería Villeroy & Boch en Caixa Galicia, ordenadores portátiles en Caja Canarias y Caja Murcia y la cámara digital Sanyo en BBK. Caixa Catalunya tiene un producto insólito: un Depósito Memorias en el que redacta y edita una biografía del ahorrador. Hay dos versiones: “Relato de una vida”, con 32 páginas de imágenes y breves relatos (12.000 € a 12 meses u 8.000 € a 18 meses) e “Historia de una vida”, de 88 páginas (30.000 € a 12 meses o 20.000 € a 18 meses).

¿Interesa comprar así?

Primero hay que saber cuánto vale el producto, pero ese dato no aparece en la publicidad. No obstante, el banco tiene que conocerlo, porque es imprescindible para calcular la TAE, que es obligatoria. Pregunta a la entidad o busca para hacerte una idea.

TAE.

El elemento que da el banco para valorar el benefi - cio obtenido es la Tasa Anual Equivalente (TAE), que refl eja la rentabilidad. Si optamos por la vajilla Benetton de Bancaja a cambio de colocar 1.800 € a 12 meses, obtendremos una TAE del 3,01%. Para la cámara digital Sony, Unicaja tiene varias posibilidades, pero en todas la rentabilidad es del 1% TAE. Si comparamos con otros productos convencionales, vemos que los depósitos a un año dan entre un 1% y un 3% y las Letras del Tesoro a ese plazo tienen una rentabilidad del 1,27%.

Dos ventajas.

La primera es disfrutar del bien desde el momento de la inversión, y no al fi nal del plazo. La segunda es que el producto se entrega con los impuestos pagados. Aunque el depósito sea en especie, está sujeto a una tributación del 18%, así como a retención fi scal en origen, como cualquier producto de ahorro. La entidad suele establecer para el depósito un plazo en el que se incluya la parte correspondiente al 18% de impuestos y lo ingresa, como corresponde, en Hacienda.

Dos inconvenientes.

Estos depósitos son ilíquidos, lo que signifi ca que, una vez suscritos y recibido el pago en especie, el capital no se recupera hasta el fi nal del plazo. El otro problema es que en algunas entidades las promociones están dirigidas sólo a nuevos clientes o aportaciones de capital.

Domiciliación de nómina

Otra de las fórmulas para tentar a los clientes es ofrecer un producto a cambio de domiciliar la nómina. En este caso sí son regalos, ya que no hay ningún producto fi nanciero con el que el cliente deba comprometerse. Esto no signifi ca que la entidad no imponga condiciones. La primera suele ser la cuantía de la nómina. Banesto, por ejemplo, establece cuatro regalos según el sueldo: ordenador portátil HP (nómina mínima de 700 €), televisión Toshiba (nómina de 800 €), tarjeta con 500 € de regalo (nómina de 1.000 €) y tarjeta con 1.000 € de regalo (nómina de 2.500 €). A esto hay que sumar la domiciliación de tres recibos y una permanencia de 40 meses. Bankinter regala un miniportátil Netbook Toshiba. En este caso la nómina tiene que ser de 1.500 € y el cliente debe realizar además una inversión de 25.000 € en productos del banco (no valen acciones). El compromiso de permanencia es de un año.

Clientes nuevos

Estos regalos a cambio de la nómina tienen una pega: sólo se ofrecen a los clientes nuevos. Se trata de una estrategia para robar clientes a la competencia y tiene todos los visos de funcionar: alguien que lleve años en el banco sin obtener grandes ventajas y vea cómo al que llega de nuevas le ofrecen ordenadores y televisores puede sentir la tentación de marcharse a la entidad de enfrente, que le recibirá con regalos. Es un juego algo peligroso –los clientes podrían empezar a intercambiarse–, pero los bancos confían en que la pereza ante los trámites mantenga las cosas como están.

Por puntos

Otro sistema para enganchar a los clientes es el de los catálogos de puntos. El cliente que participa en la promoción empieza a acumular puntos cada vez que realiza ciertas operaciones. Lo más habitual es que sea por hacer compras con tarjeta y domiciliar la nómina, aunque a veces se conceden por contratar algunos productos. Cuando se alcanza un número de puntos, se puede elegir un regalo dentro del catálogo. El sistema no supone un coste para el cliente y no le compromete a nada, pero hay que acumular muchos puntos. En la Kutxa, por ejemplo, se obtiene uno por cada cinco euros gastados con la tarjeta. Para conseguir tres botellas de vino Viña Real Crianza hay que reunir 1.800 puntos, lo que signifi ca que el obsequio se recibirá después de haber pagado con la tarjeta 9.000 €. La Caixa, Bancaja y Caja España también hacen promociones de este tipo.

TAMBIÉN SORTEOS

El Banco Popular tiene dos: El Sorteazo y Rasca y gana. En el primero sortea 250.000 € todos los meses entre los clientes con un saldo medio de 500 €; en el segundo reciben una tarjeta con un posible regalo por cada aumento de 300 € de saldo con respecto al mes anterior. El Sabadell Atlántico sortea de 100 compras gratis todos los meses entre quienes paguen o hagan reintegros con la tarjeta.

VENTA DIRECTA

Sorprende la cantidad de entidades que venden productos de forma directa, se supone que a un precio ventajoso. En el Club Compra de La Caixa pueden adquirirse desde electrodomésticos hasta colchones o motos. En la web de Caja Granada cualquier persona –cliente o no– puede comprar aceite de oliva Montes de Granada o jamón ibérico. Caixanova ofrece a sus clientes viajes con descuentos tanto por España –Valladolid, Cantabria– como al extranjero, y Caixa Catalunya ofrece inmuebles con rebajas de hasta un 30% sobre el precio de mercado en diversas ciudades.

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