Con el lema “Contra el hambre, defiende la tierra”, Manos Unidas inicia su Campaña LI empeñada en la erradicación de la pobreza y el hambre, desde la defensa de la tierra y el cuidado del medio ambiente, conscientes de que los efectos de los cambios y los desastres climáticos afectan sobre todo a la vida de los más pobres.
Manos Unidas no es una organización ni ambientalista, ni ecologista pero eso no es óbice para que mostremos nuestra preocupación por las consecuencias que el mal uso que hace el hombre de los recursos de la tierra está teniendo y, sobre todo, tendrá, en la vida de las generaciones venideras. Y nuestra intención durante los próximos 12 meses va a ser esa: denunciar las consecuencias que ese mal uso está ya castigando a las poblaciones más vulnerables, que son, precisamente, aquéllas por las que trabajamos desde hace 50 años.
Quizá con el invierno al que nos estamos enfrentando no parezca lo más adecuado hablar de cambio climático y de calentamiento global. Las nieves y las bajas temperaturas casi parecen contradecir todas las predicciones de los últimos tiempos. Pero las lluvias torrenciales, las sequías prolongadas, la deforestación… indican que algo está pasando. Tampoco es competencia de una ONG de desarrollo como Manos Unidas entrar en esos debates, pero de hambre sí sabemos ¡y mucho!
Porque medio siglo de trabajo en los países más empobrecidos de la Tierra nos avala. 51 campañas luchando contra el hambre y la pobreza nos permiten afirmar que, de seguir las actuales condiciones de deterioro, acabar con el hambre y la pobreza, no va a ser tarea fácil. Y los datos hablan por sí solos, el número de hambrientos aumenta cada año…
Por eso, durante esta campaña denunciamos que
el mal uso de los recursos de la Tierra está aumentando el hambre y la pobreza y con ello:
• La
dificultad para conseguir alimentos, por la pérdida de tierras para la producción agraria, y se agravan las situaciones de pobreza y la deficiente calidad de vida
• Las
enfermedades relacionadas con el agua, con la falta de saneamiento y el calor, como la diarrea, el dengue, la malaria y el paludismo.
• Las
migraciones forzosas y los refugiados por las catástrofes, el deterioro, la erosión, la deforestación y las sequías prolongadas.
•
El riesgo de conflictos entre los pueblos, más lucha por los recursos naturales.
• Y
disminuirá la capacidad de generar renta a través del turismo en las zonas donde el medio natural se vea deteriorado.
Por ellos, por nosotros, por nuestros hijos, os pedimos “
Contra el hambre, defiende la Tierra”.