¿Te has sentido alguna vez estafada? Aquí encontrarás todo lo necesario para reclamar.
La seguridad alimentaria es un derecho por el que deben velar los poderes públicos y todos los eslabones de la cadena de alimentación. Según la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), no podemos obviar nuestra propia responsabilidad.
Con los alimentos no se juega
• Compra y consume solamente en establecimientos que garanticen una correcta manipulación de los alimentos.
• Adquiere productos en los que se garantice una identificación y control desde el origen. Lee la etiqueta y comprueba la fecha de caducidad. En el etiquetado debe constar siempre el nombre o denominación y el nombre y domicilio del fabricante, envasador o distribuidor establecido dentro de la Unión Europea.
• Los precocinados congelados debes comprarlos siempre envasados y nunca a granel.
• Comprueba que los productos refrigerados se mantienen en correctas condiciones de frío. Desecha las conservas abolladas, abombadas o deterioradas. Tampoco compres huevos rotos. Si es así es mejor tirarlos.
• La fecha de "consumo preferente" es la indicación del fabricante para que el alimento se ingiera en las mejores condiciones de frescura, pero no indica la vida final del producto.
• Si compras alimentos en malas condiciones, el comerciante debe devolverte el dinero o cambiar el producto por otro en óptimo estado.
• Lo mismo ocurre si estás en un restaurante y el plato no reúne las condiciones de frescura necesarias.
• En caso de intoxicación, debes comunicarlo a la consejería competente de tu comunidad autónoma, aportando el justificante médico o la baja por enfermedad.
Vivienda: la primera en reclamaciones
La compra de una casa está llena de dificultades, incluso una vez realizada. Para evitar los errores que se cometen al adquirir un inmueble, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aconseja:
• Si pides un préstamo hipotecario, no calcules un importe inferior al necesario para la compra, ya que tienes que tener en cuenta que has de disponer del 30% del precio de la vivienda; el 20% para completar la financiación y el 10% para impuestos, notario, registro...
• En la escritura de la hipoteca debes indicar si la vivienda es el domicilio familiar. Este dato puede salvarte de un posible embargo.
• Aprovecha las ventajas fiscales. Aunque dispongas de dinero, si la vivienda va a ser la habitual, es preferible solicitar un préstamo y ahorrar a largo plazo, ya que la rentabilidad obtenida, más la suma de las deducciones fiscales, compensará los intereses del préstamo.
• No entregues cantidades sin garantía. La OCU considera que comprar un inmueble sobre plano tiene sus riesgos. Para proteger al comprador, el promotor está obligado a abrir una cuenta separada para la construcción y, salvo si la vivienda es de protección oficial, a contratar un seguro de caución o un aval.
• No te desentiendas de la construcción cuando la compra es a través de cooperativa. Te conviene hacer un seguimiento de la obra y participar en los órganos sociales.
• Si la vivienda es de segunda mano, cambia la titularidad de los recibos de luz, agua, comunidad, etc. ¿Estamos indefensos frente a las empresas de telefonía e int ernet? Darse de alta en una compañía telefónica es fácil y rápido. Pero cuando queremos prescindir de sus servicios, resulta muy complicado hacerlo.
¿Estamos indefensos fre nte a las empresas de telefonía e Internet?
AL CONTRATAR EL SERVICIO:
• Tener una cláusula de permanencia o duración mínima no impide darse de baja anticipadamente, aunque sí se pueden perder ventajas u ofertas vinculadas a la permanencia.
• Comprueba que figuran en el contrato las indemnizaciones por interrupciones o suspensiones temporales del servicio.
• Conserva los contratos, facturas, documentos acreditativos de pago, solicitudes de baja, etc. Si reclamas a través de un servicio telefónico, apunta el número de referencia que el operador tiene la obligación de darte.
• Si tu operador no se hace responsable de faltas de conexión por avería, interpón una reclamación contra él, salvo que el problema haya afectado también al servicio telefónico; en ese caso, reclama al operador telefónico si fuera distinto del primero.
PARA RECLAMAR O DARTE DE BAJA:
• Puedes resolver el contrato en cualquier momento, avisando con 15 días de antelación.
• Nunca facilites facturas o datos bancarios por teléfono a comerciales de operadores diferentes al tuyo. Puedes sufrir "slamming", que consiste en darte de baja de una compañía para darte de alta en otra, sin tu consentimiento.
• Para reclamar, dirígete a las oficinas de atención al cliente que deben tener todas las compañías. Si dudas, ve al domicilio social de la empresa que figura en las facturas.
• Si no quedas satisfecho, acude a la Dirección General de Consumo, a las Oficinas Municipales de Consumo o a las asociaciones de consumidores. También, dirígite a los tribunales competentes, a las juntas arbitrales de consumo o a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (SETSI).
Vigila todas tus tarjetas
Antes teníamos sólo la del banco, pero cada vez son más. Para no llevarte disgustos por usar el llamado "dinero de plástico" debes tomar algunas precauciones:
• No dejes los resguardos cuando saques dinero de un cajero automático, ya que en ellos hay información sobre tus cuentas.
• Cuando pulses el número secreto, tapa con la mano para ocultar las cifras todo lo posible. l Ante cualquier sospecha de que la ranura por la que se introduce la tarjeta ha sido manipulada, debes acudir al banco a comunicarlo.
• Al pagar, exige que pasen tu tarjeta de crédito delante de ti. En España, el uso de "datáfonos" en restaurantes es muy escaso, sin embargo, en los países nórdicos, lo habitual es que lo lleven hasta la mesa del comensal.
• Si sospechas que tu tarjeta ha sido duplicada, debes comunicarlo inmediatamente al banco y a la entidad emisora.
• Si no has firmado los comprobantes de compra, el banco está obligado a responder por el dinero estafado.
• Si tienes un contrato de responsabilidad limitada, que suele ser 150 euros, sólo tendrás que responder por esa cantidad.
Seguridad en la red
Aunque internet es cada vez más fiable, todavía hay que tomar precauciones. Siempre hay que buscar una razón social, un teléfono fijo o una persona jurídica o física a la que poder reclamar. Para comprar a través de la red es aconsejable que: No pagues nunca por anticipado. Hazlo siempre contra reembolso.
Compra en webs con código encriptado o de seguridad. Las reconocerás por el candado amarillo que aparece en la parte inferior derecha. Si el producto que has adquirido te lo entrega un mensajero, debes abrir el paquete y asegurarte de que corresponde a lo que habías comprado, antes de pagarlo. Siempre que compres fuera de un establecimiento, tienes derecho a devolver el producto en un plazo de siete días. La publicidad es contractual, por lo que todo aquello que se anuncie en la red puede ser adquirido con las condiciones y precios que se promociona. Cuando compres en internet, tienes los mismos derechos que si lo hubieras hecho en un establecimiento convencional.
Si has sido estafado, debes denunciarlo en cualquier comisaría, cuartel de la Guardia Civil o juzgado, aunque la cuantía sea pequeña, ya que es la única manera de poder evitar futuros fraudes.
¿Cómo reclamar?
Si has comprado un artículo o contratado un servicio y piensas que tus derechos han sido lesionados, acude a:
Organismos de protección del consumidor: Oficinas Municipales de Consumo (en tu ayuntamiento) y Direcciones Generales de Consumo (en tu comunidad autónoma).
Organizaciones de consumidores: Organización de Consumidores y Usuarios, telf.: 91 300 00 45; Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, telf.: 91 594 50 89; Asociación de Consumidores y Usuarios en Acción, telf.: 902 110 901; Federación de Usuarios y Consumidores Independiente, telf.: 91 564 01 18; Unión de Consumidores de España, telf.: 91 434 06 26.
Juntas Arbitrales de Consumo (en tu ayuntamiento).
Juzgados de lo Civil. Lo mejor es empezar por las oficinas municipales de consumo (OMIC), presentes en todas las capitales de provincias y en grandes municipios, que dependen de los ayuntamientos. No se puede reclamar ante este órgano por productos o servicios de particular a particular, porque el vendedor no se dedica profesionalmente a ello. Como paso previo, solicita la hoja de reclamación, en la que expondrás el motivo de tu queja y el comerciante dará su versión. Todas las empresas deben tener estas hojas a disposición de los clientes.