Nieves Martín
Son imprescindibles para cualquier afi cionado al bricolaje, pero es importante aprender a usarlas correctamente para sacarles mayor rendimiento y evitar accidentes. Así mismo es fundamental mantenerlas en buen estado, limpiándolas tras su uso, engrasándolas si es necesario y guardándolas debidamente ordenadas en un sitio donde no cojan polvo ni humedad.
1. Clavos
Los dedos escapan del martillo con cualquiera de estos sistemas: sujetar el clavo entre las púas de un peine, mantenerlo en su posición con plastilina o pincharlo en una tarjeta.
2. Taladrar sin ensuciar
El polvillo que cae al taladrar se previene colocando un sobre abierto bajo el futuro agujero sujeto con una chincheta. Si el agujero es en el techo se coloca en la broca la tapa de una caja de quesitos.
3. Agujeros a medida
Se puede evitar que el taladro penetre más de lo que se necesita colocando en la broca una goma elástica a la altura que nos interese.
4. Todo a mano
Los botes de cristal son ideales para guardar clavos, tornillos... bien visibles y, de paso, ahorrar espacio. El sistema consiste en fi jar la tapa del bote a la parte inferior de una estantería de madera. De esta forma es el tarro de cristal el que se desenrosca.
5. Doble filo
Un método fácil para afi lar las tijeras o las podaderas es cortar con ellas papel de lija fino.
6. Despuntado
Si la punta del destornillador resbala basta con ponerle un poco de tiza y para imantarla se pone en contacto con un imán durante unos segundos.
7. Tornillo difícil
Para desatornillarlo basta con apretarlo un poco más o darle unos golpes secos con un martillo. Si tiene la cabeza desgastada, se le puede hacer una ranura con una sierra. Y si está flojo se saca, se moja un algodón con pegamento, se introduce en el hueco y se atornilla.