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Lady Harley

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Una moto, el asfalto y muchos kilómetros por delante. Por un día, una de nuestras redactoras se convierte en una dama de la carretera.

Ni tipos barbudos ni tripas cerveceras. Estamos en una concentración de Harley-Davidson y los estereotipos no han dado ni una. Para empezar porque quienes se han reunido son una legión de chicas, las Ladies of Harley de España, y no responen a un prototipo. Aquí todas parecemos muy diferentes, pero en cuanto nos subimos a la moto somos una sola. Es como una gran familia con parientes de lo más variado, dice Soco, una de las tres moteras que han venido desde Tenerife hasta Cantabria para no perderse una cita que, según las presentes, promete mucho. 

Y es que, aunque aún sean pocas, se van haciendo su sitio. Ya era hora de que también en España las chicas tuviéramos nuestro evento, comenta Celi Alonso, principal instigadora de este plan que no convence del todo a algunas de las parejas de las moteras: hay quien confiesa que se pasó el día anterior pegando post-it por toda la casa con indicaciones domésticas para que su marido sobreviviera a su ausencia. Aunque tampoco en esto hay unanimidad.

Por el contrario otras han venido animadas por sus novios o maridos, la mayoría también harlistas. Como Ángela, una gallega de 27 años, decoradora de profesión, que pertenece a un club donde es la única fémina. Acaba de hacer su primer viaje en solitario, desde Viveiro hasta Santander, y está encantada con la experiencia. Al llegar al concesionario cántabro que será punto de salida de la ruta no deja de sonreír. Para mí esto es genial. ¡Somos un montón de chicas, increíble!, dice con el descanso de quien deja de verse como un raro especimen.

Las últimas en llegar son cuatro valientes de Castellón que bajan de sus motos como si tal cosa después de 800 kilómetros. Llegamos un poco tarde porque nos hemos equivocado en algún desvío. Pero perdernos no nos hemos perdido, más bien hemos hecho un poco de turismo obligatorio, comenta riendo Rosa, propietaria de un centro de belleza y miembro del chapter (grupo) de Castellón.

Tras las presentaciones de rigor y una vez repartidas las acreditaciones a motos y participantes, partimos hacia Suances, donde el alcalde de la localidad las recibe convencido de que tienen mucho mérito por animarse a participar en este evento.

Después, una cena en la que nos enteramos de que hay auténticas familias harlistas como la de María, madre de Carmen, de ocho años y acérrima fan de todo lo que tenga que ver con las motos, y de María, de 12 meses y culpable de que, aunque su madre se acabara de sacar el carné cansada de ir de paquete con su marido, estuviera año y medio sin conducir. O la de Laura, hija de dos veteranos harlistas, propietaria de Dona, una perrita que la acompaña en las concentraciones, y mujer de otro motero, Tomás, que tuvo que aficionarse para que no le echáramos de la familia, bromea.

Al día siguiente, con todo dispuesto, comienza lo que de verdad ha reunido a 27 mujeres tan dispares: la espectacular ruta por carreteras cántabras que recorrerán sobre sus fieles compañeras de batalla.

9.15 h Salida de Suances

Dos capitanes de ruta acompañarán a las chicas en el viaje. Uno de ellos es Abraham, propietario de una impresionante Street Glide, que se ofrece a llevarnos como paquete. Dice que sólo nos preocupemos de disfrutar. Y a ello nos disponemos cuando empezamos a comprender aquello de me inclino, luego existo.

Pasados los primeros minutos, la cosa mejora: el sillón es más cómodo que el sofá de mi casa y además hay acompañamiento musical. Me siento dentro de un videoclip, pero con la ventaja de sentir el viento en la cara. Nos lo habían advertido: Yo era de las que me reía de lo de la sensación de libertad que produce conducir una moto, pero cuando llevé una por primera vez tuve que reconocer que es verdad, dijo Celi la noche anterior. Apoyamos su moción.

Tras 70 kilómetros que se nos hacen muy cortos a pesar de que no superáramos los 90 km/h, llegamos a La Hermida. Al parecer, estamos sonriendo. Nadie nos había hablado de poderes terapéuticos, pero quizá habría que añadirlo a la lista de atractivos de estas motos.


11.30 h Parada en el balneario

Aperitivo y tiempo de reposo que la mayoría aprovecha para llamar a sus familias. Como Ana, que cuenta que acaba de hablar con su hijo Juan, de tres años, quien le ha preguntado si lo está pasando bien con sus nuevas amigas. Me ha pedido que lo trajera porque sabe que hay muchas motos. ¡Las quiere más que a mí! Cuando voy a buscarlo al cole pregunta: ¿Ha venido la moto a recogerme?. Entonces empieza una conversación sobre la fascinación de los niños por las dos ruedas y lo orgullosos que están quienes tienen madres moteras.

Después, una novedad en cualquier concentración harlista: una sesión de spa que las presentes agradecen como el mejor de los premios. Mientras entran al balneario, una vecina de 77 años se acerca y pregunta si son las chicas de las motos. ¡Enhorabuena! -les dice-. Ya nos tocaba también a nosotras. Si esto me hubiera pillado a mí siendo joven....


17.00 h Vuelta a Suances

Dicen que sólo los moteros entienden de verdad el anuncio que acaba de ganar el premio al mejor spot de la historia en el Festival El Sol. En él sólo se veía la mano de un tipo sacada por la ventanilla de su coche mientras conducía. Todas coinciden en que el tiempo que pasan sobre sus motos es lo mejor del día: les sirve para pensar, para relajarse, para desconectar. Tras 90 kilómetros en los que disfrutan de los verdes paisajes, llegan de nuevo a Suances. Y parece que lo hacen encantadas.

19.00 h Copas y fiesta

Con el final del día llega la cena y algo de diversión. Un concierto termina de animar a quien estuviera pensando en meterse en la cama. Las conversaciones son de lo más variadas, aunque muchas están relacionadas con el universo harlista: las motos que les gustaría comprarse algún día, las diferencias entre los manillares de unas y otras, cómo han customizado las suyas...

Además, el ineludible intercambio de direcciones y teléfonos, y la promesa de volverse a ver pronto para compartir, al menos, un fin de semana al año de independencia femenina. Como decían en la película Easy rider, todo el mundo quiere ser libre. Pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente serlo. Damos fe de que estas 27 mujeres pertenecen al segundo grupo. Unas auténticas señoras de la carretera.

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