María Aguirre
Para maquillarse siempre es conveniente seguir una serie de pasos para que el resultado final sea espectacular. Antes de comenzar, debemos lavarnos bien el rostro con agua y jabón, y ponernos en un lugar con luz suficiente y donde tengamos espacio para trabajar. Una vez que tenemos todo esto preparado, podemos pasar a la acción.
En primer lugar, debemos tener bien limpia la piel, y tratar de disimular las imperfecciones de nuestro rostro con un corrector. Los granos, ojeras o manchas pueden pasar a otra vida si aplicamos de la manera apropiada un producto que se asemeje a nuestro tono de piel y que aporte uniformidad.
Una vez que hemos conseguido “eliminar” nuestros pequeños fallos, debemos darle vida a nuestra cara con un buen maquillaje que nos aporte luminosidad. Para la noche, es recomendable utilizar un maquillaje más denso que el que podamos utilizar durante el día, ya que es más cubriente. Dependiendo de cómo sea nuestro tono de piel, aplicaremos una base más o menos dorada, para que se asemeje a nuestra imagen habitual y no llame demasiado la atención. Si aún no te ha dado tiempo a tomar el sol y te sientes demasiado pálida, siempre se puede recurrir a los polvos y cremas autobronceadoras, que, repartidas de forma uniforme, dan un tono dorado y natural de lo más favorecedor.
Los ojos
De noche, siempre es recomendable sacar partido a nuestros ojos. Una mirada profunda hará mucho más atractivo nuestro rostro, y nos ayudará a potenciar nuestra belleza natural. Siempre hay que tener en cuenta el color de nuestro iris para empezar a maquillarnos. En una velada nocturna, podemos permitirnos llamar la atención, por lo que buscaremos una sombra de ojos que contraste con nuestro color. Por ejemplo, si tus ojos son azules o verdes, son recomendables los tonos ámbar, rosados y dorados. Si por el contrario, tus ojos son oscuros, los tonos negros y grises son perfectos para dar profundidad y llamar la atención. Para aumentar aún más este efecto, utiliza un eye liner o lápiz de ojos que combine con el tono de las sombras, para que no quede demasiado artificial. Como final aplica una máscara de pestañas alargadora de dentro hacia fuera para aportar más volumen.
Los labios
Son los protagonistas del verano, por lo que hay que intentar potenciarlos al máximo. El truco está en intentar conseguir el máximo volumen posible para hacerlos más sugerentes y apetitosos. Esto podemos lograrlo con los gloss, que se convierten en imprescindibles durante los meses más calurosos del año. Si prefieres utilizar una barra de labios más oscura, no olvides aplicar dos tonalidades diferentes, para que el resultado sea más voluminoso y sorprendente.