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Medio Ambiente: ciudades vivas

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Para disfrutar de la ciudad hay que ser joven, soltero, saludable y adinerado. ¿Y los demás? Ancianos, niños, asmáticos, ciclistas, inmigrantes o esforzados miembros de la clase media que quieren hacer natación son expulsados a la periferia o acaban siendo urbanitas a su pesar.

¿Por qué? Según José Fariña, catedrático de Urbanística de la Universidad Politécnica de Madrid, “porque existe una disfunción entre la ciudad y la sociedad; la ciudad histórica no se ha adaptado y las clases medias han huido hacia las nuevas urbanizaciones, fomentando la fragmentación del territorio y el transporte diario en coche privado, que contamina y derrocha energía”.

Nuestras ciudades son poco sostenibles y, sobre todo, poco confortables. Se construyen grandes infraestructuras para conectar las periferias con los centros de trabajo, pero en los parques de proximidad, que son los que hacen distinta la vida de la gente, “se colocan bancos inutilizables: les da la sombra en invierno y el sol en verano”, afirma Fariña.

Este experto incide en la necesidad de introducir la naturaleza en la ciudad –y pone como modelo a Vitoria–, ya que las zonas verdes disminuyen la crispación. En cambio, la contaminación acústica (coches, martillos neumáticos) la aumenta. Está demostrado que, con niveles de ruido (y suciedad) elevados, la tendencia natural de la gente hacia la ayuda mutua disminuye; cuando se suprimen, reaparecen la solidaridad y las buenas maneras.

Parques y bicicletas

Belinda Tato, arquitecta de Ecosistema Urbano, destaca que uno de los problemas más importantes de nuestras ciudades es la falta de espacios públicos de calidad. “La gente se siente acorralada entre los coches y tiene dificultades para acceder a servicios básicos como una biblioteca” y propone la solución de la bicicleta, por la que ha apostado Barcelona, como una forma de descongestionar el tráfico y reducir la contaminación.

Los proyectos de Ecosistema Urbano insisten en la participación de los ciudadanos en planes de desarrollo sostenible con bajo coste. Por ejemplo, en el madrileño barrio de Lavapiés, con ayuda de los vecinos, utilizaron un solar del ayuntamiento que llevaba cerrado más de 30 años para crear una plaza con teatro, hamacas, fútbol y un huerto. De hecho, los huertos urbanos como forma de dinamizar el espacio público están empezando a popularizarse.

París cuenta con una red de pequeñas plantaciones de ocio en solares vacíos (públicos o privados), mediante un convenio por el que los usuarios se comprometen a devolver el terreno al propietario en el mismo estado, si lo necesita para construir. A la vez, el ayuntamiento les proporciona luz y agua gratis y les ayuda en las tareas de mudanza y búsqueda de nuevo solar si tuviesen que marcharse. Y es que el papel de los políticos es importante, pero a veces las iniciativas funcionan mejor de abajo arriba que de arriba abajo. Es imposible hacer una ciudad más habitable y, por lo tanto, más humana y ecológica, sin la implicación de los ciudadanos en sus propios barrios.
 
El experto

La ordenación del territorio está en un punto crítico. Y este catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid arroja luz sobre sus problemas más acuciantes.

MUJER HOY. ¿Por qué la ciudad es tan hostil?

JOSÉ FARIÑA. Es ineficiente. Hemos pasado de la ciudad compacta y mediterránea a una urbe fragmentada que se va haciendo a trozos monofuncionales: oficinas por un lado, supermercados por otro, casas de alto standing... ajenos al territorio madre. No hay transporte público rentable para darles servicio, así que la gente va en coche y se construyen grandes infraestructuras.

MH. ¿Tan perjudicial es vivir en un adosado?

JF. Si alguien, en una urbanización, va a comprar tabaco, consume gasolina y emite CO2. Es un derroche insostenible.

MH. ¿Y qué ocurre con el centro?

JF. No está adaptado a nuestras necesidades, así que la gente no quiere vivir allí. Antes, la calle era el lugar de relación por antonomasia; ahora es puro tránsito. No nos relacionamos con los distintos a nosotros, así que la ciudad fragmentada contribuye también al empobrecimiento social.

MH. ¿Qué podemos hacer?

JF. Rehabilitar. Hay que rehacer los espacios urbanos y apostar por una rehabilitación ecológica que haga más confortable la ciudad, pero sin excluir a nadie. No tiene sentido que llamemos rehabilitar a tirar un edificio y respetar la fachada si luego se venden esos pisos a un precio que ni los ancianos ni los jóvenes pueden permitirse pagar.

EL ROSTRO

Carolina Santamaria, filóloga, vive en el centro de Madrid. Si fuera al trabajo en bicicleta, tardaría 15 minutos. En autobús, su trayecto dura casi una hora. En Irún, la ciudad de su infancia, y en Munich, donde vivió unos años, se movía pedaleando. Pero en Madrid ha renunciado por miedo a un accidente y ha dejado la bicicleta en un trastero, a la espera de que la ciudad cambie.
 
Mientras, participa en movimientos vecinales y está convencida de que “la desidia de la gente es un refl ejo de la desidia institucional”. Le indigna que “en este país no exista la amonestación y que los policías municipales no llamen la atención a los infractores. Si pusieran multas por “pasar” del carril bici u orinar en la calle, las cosas cambiarían. En Munich, si sacas la basura media hora tarde, tu vecino te lo dice.

Aquí, el que respeta las normas se siente castigado y el infractor tiene el refuerzo positivo de hacer lo que le da la gana”. También se queja de la falta de infraestructuras del centro: “Vivimos hacinados, los parques son de cemento, sólo para el botellón, y no hay espacios para la vivencia ni la convivencia".

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

Si te preocupa la calidad de vida en la ciudad y la sostenibilidad de la vida urbana, apúntate a una de estas iniciativas. 

Red Europea de Conocimiento Urbano: www.eukn.org/espana

Por el uso de la bicicleta en las ciudades: ciudadenbicicleta.blogspot.com y bicicritica.ourproject.org

Rehabilitación bioclimática: www.ecosistemaurbano.com

Ecologistas en Acción: www.ecologistasenaccion.org.

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