Tras un invierno poco común, parecía que los primeros rayos de sol no iban a aparecer nunca. Sin embargo, el verano ya está aquí y con él, nuestras ganas de despojarnos de las imposiciones de las bajas temperaturas. Sin embargo, este año más que nunca, debemos extremar las precauciones. Las ganas de un sol que no veíamos desde hacía meses no deben precipitarnos a exponer nuestra piel sin protección, pues las consecuencias pueden ser graves.
La obsesión por el bronceado ha remitido bastante, las campañas de prevención han calado en la sociedad y la gente está bastante concienciada de los daños que puede producir el exceso de sol. Por eso, cada vez es más habitual que se dosifique la exposición a las radiaciones solares y que se utilicen fotoprotectores.
ALGUNOS ERRORES HABITUALES
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Pensar que los días nublados no son peligrosos: La radiación solar es capaz de traspasar al 40% las nubes y, si te descuidas y no te proteges, puedes terminar quemado en un día nublado. Las nubes pueden ser peligrosas porque crean un efecto lupa con
el sol, que incide aún más sobre la piel. Hay que distinguir entre día nublado o con nubes bajas o altas. Si las nubes están muy altas el sol quema más. De hecho, si las nubes son cirros (
caracterizadas por ser nubes finas, formadas por varias bandas delgadas) el 95% de la radiación solar pasa a través de ellas.
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Tomar el sol en las terrazas de las ciudades sin ninguna protección: después de un invierno tan duro como el de este año, en cuanto aparecen los primeros días soleados, vemos a muchísimas personas sentarse en las terrazas de los bares a tomar el sol. Hay que tener cuidado porque
la radiación solar también perjudica en las ciudades. La recomendación del Dr. Ordás es "
la utilización de cremas con factor de protección o directamente la utilización de fotoprotectores durante todo el año, estemos donde estemos".
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No es igual tomar el sol en el Mediterráneo que en el Caribe: muchas personas acuden a la consulta con quemaduras provocadas en lugares exóticos y aseguran que han utilizado protección solar. El problema es que
el sol no incide de la misma forma en todos los puntos de la tierra, cuanto más cerca está el sol de la tierra peores son las radiaciones, por eso las grandes quemaduras se producen en la montaña. Pero, además, hay que tener en cuenta factores como el color del agua y de la arena. En lugares de aguas claras y cristalinas y de arena blanca, el
sol es más peligroso porque se refleja y su incidencia se multiplica.
- Conducir sin protección:
Hay que ponerse protección cuando se conduce, pues hay muchas quemaduras provocadas por conducir durante mucho tiempo de cara al sol.
El cristal del coche hace un efecto lupa muy peligroso.
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No usar el fotoprotector adecuado o hacerlo en poca cantidad: hay que conocer bien el fototipo de nuestra piel y saber qué tipo de protección debemos utilizar, también dependerá del grado de fotoenvejecimiento de nuestra piel. Si nuestro capital solar está agotado -algunas señales son la presencia de arrugas y manchas en rostro escote y manos- habrá que utilizar una protección muy alta. Y, además, es importante utilizar la cantidad suficiente de crema y
reponerla al menos cada dos horas.
3 PREGUNTAS IMPRESCINDIBLES AL DERMATÓLOGO
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¿Por qué te pones morena de manera distinta en la piscina que en la playa?
Siempre depende de la proximidad del sol a la tierra y, como consecuencia, la mayor o menor incidencia. Si la piscina está en una ciudad del interior el sol no suele ser el mismo que en la costa y también hay que contar con que el agua y la arena no reflejan de la misma forma. Además suele ser un bronceado menos uniforme.
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¿Qué diferencia a los productos after sun de las cremas hidratantes corporales habituales?
Los productos ’after sun’ son más indicados para después del sol porque contienen ingredientes calmantes, antinflamatorios y reparadores de la piel.
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¿Son aconsejables las exfoliaciones en esta época del año?
No, hay que evitar totalmente realizar exfoliaciones en los periodos en los que estamos tomando el sol. La exfoliación, sea del tipo que sea, quita la capa protectora de la piel. En líneas generales hay que evitar exfoliaciones un mes antes de exposición solar. Lo mejor es hacerla antes de ese periodo y después a la vuelta.
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