Especiales

¿Tienes todos los seguros que necesitas?

  • Comentarios

Los seguros nos protegen contra la posibilidad de que un suceso imprevisto nos ocasione un quebranto económico importante. Nos obligan a pagar periódicamente una cuota, pero, si al final el percance se produce, daremos el dinero por bien empleado. Por eso es conveniente que nos preguntemos si tenemos todos los necesarios para nuestra situación personal.

Automóvil

Descubre cómo funciona para elegir la mejor oferta. 

Responsabilidad civil. El seguro a terceros es la opción más barata. Cubre los daños personales y materiales que causemos a los demás. Suele incluir asistencia en viaje o reclamación. En Pelayo, una mujer de 35 años con 20 años de carné y un Skoda Octavia Ambiente TDI 1.9 pagará 748,83 €/año. 

Todo riesgo. La compañía paga todos los daños que sufra el coche. La póliza anterior costaría 2.118,19 €/año. 

Franquicia. Fórmula intermedia para lograr un seguro a todo riesgo a un precio más bajo. Con una franquicia de 300 €, el cliente pagará sólo los primeros 300 € de cualquier reparación. La rebaja depende de la cuantía de la franquicia. Si es de 180 €, la prima se queda en 1.605,18 €/año; si es de 300 €, 1.425,76 €/año; si es de 450 €, 1.310,35 €/año. 

Penalizaciones y descuentos. La edad es el principal motivo de recargo (sobre todo para menores de 25 años), así como la antigüedad del carné. Los precios se reajustan cada año con recargos o descuentos según los partes que dé el asegurado.

Hogar

Es uno de los más interesantes. Por un precio relativamente bajo, protege en situaciones muy diversas. Según varias compañías –Mapfre, Allianz, Ocaso–, una póliza para un piso de 80 m2 varía entre 160 y 280 €/año, según las garantías que se incluyan, los capitales de indemnización –que dependen de la calidad de la vivienda y de los bienes– y la propia aseguradora.

Al contratar una póliza de hogar, se establecen tres capitales, uno por cada elemento asegurado: continente, contenido y responsabilidad civil. El continente es el soporte físico de la vivienda –paredes, suelos, puertas–. El valor que se le asigne debe coincidir con el coste de reconstrucción, por eso varía con la calidad del inmueble. Para una vivienda de tipo medio se calcula un capital de entre 800 y 900 €/m2. El contenido es todo lo que hay dentro: ropa, muebles... En teoría, el capital asignado debería coincidir con el valor de los enseres pero, es un dato difícil de saber y suele calcularse un 25-40% del capital de continente.

La responsabilidad civil es el daño que podemos causar a terceras personas. Aquí, el capital se fija de forma arbitraria, entre los 100.000 y los 300.000 €. Es muy importante que los capitales se fijen correctamente. Nunca hay que poner sumas más bajas para pagar un poco menos porque, en caso de siniestro, la compañía podría establecer una contraprestación menor. En algunas garantías, por otra parte, las indemnizaciones tienen límites: un porcentaje del capital asegurado o una cantidad fija. Una póliza suele contemplar estas contingencias: 

Incendio. Se cubre siempre sin límites, igual que otros desastres como pueden ser explosión, caída de un rayo, inundación o vandalismo, entre otros. 

Responsabilidad civil. Cubre los daños ocasionados a terceros; no sólo los destrozos producidos por elementos de la vivienda (una inundación, una teja), sino también los que provocan las personas de la familia, el personal de servicio y los animales domésticos, incluso fuera de casa. 

Daños por agua. Los destrozos ocasionados por fugas quedan cubiertos tanto si afectan al propio piso como a los vecinos. 

Robo. Incluso si se trata de dinero en efectivo, hasta una cierta cantidad. Las joyas valiosas deben haber sido declaradas al contratar la póliza. La cobertura puede estar limitada en caso de hurto (el ladrón entra en casa con nuestro permiso). 

Daños por robo. Desperfectos ocasionados por los ladrones. 

A traco en la calle. Si el asegurado o sus familiares (dependientes de él) son atracados, la compañía les indemnizará por el dinero, las ropas y los objetos que se les hayan sustraido, hasta cierto límite. 

Cristales, sanitarios, vitrocerámica. Se paga la sustitución del elemento afectado por roturas accidentales. 

Daños eléctricos. Reparación de aparatos e instalaciones que se averíen por subidas de tensión, cortocircuitos... 

Daños estéticos. La reparación cuidará el aspecto externo. 

Inhabitabilidad. Si hay que abandonar la vivienda a causa de un siniestro, la compañía pagará los gastos de hotel. 

Pérdida de alquileres. Si el arrendatario debe abandonar el piso por un incidente amparado por la póliza, la aseguradora cubrirá esa pérdida. 

Alimentos refrigerados. Si se estropean por avería eléctrica. 

Tarjetas. Cubre los fraudes cometidos con tarjetas robadas. 

Asistencia hogar. Servicio de reparaciones urgentes, que incluye fontanero, electricista... 

Reclamación. Cubre gastos judiciales por reclamaciones.

Multirriesgo para inquilinos

Si vives de alquiler, también pueden tener un seguro del hogar. No suele haber productos específicos: se usa la misma póliza, sólo con las garantías de contenido y responsabilidad civil. Así, tienes asegurados tus bienes para lo habitual –robo, incendio, daños por agua, eléctricos– y estás protegido si causas perjuicios a terceros. Una póliza para un piso de 100 m2, con un contenido de 25.000 €, cuesta entre 150 y 200 €/año.

Vida

¿En qué situación quedaría tu familia si murieses? Ten en cuenta tu patrimonio personal, los ingresos de tu cónyuge y las prestaciones públicas (pensiones de viudedad y orfandad). ¿No es suficiente? Puede convenirte contratar una póliza de vida. 

Capital. Es la cantidad que recibirán los beneficiarios si el titular muere. Calcúlala según lo que creas necesario y lo que te puedas permitir. 

Anual renovable. La modalidad más habitual. Cada año se recalcula la póliza según la edad del asegurado. También puede actualizarse el capital según el IPC. 

Edad y sexo. La edad es lo que más sube la póliza. Un seguro por 60.000 € con cobertura de muerte e invalidez para un hombre de 35 años cuesta 122,65 €/año en Caser. A los 45 años, sube a 290,89 €. Como norma general, las mujeres pagan menos. La misma póliza de Caser para una mujer de 35 años será de 107,77 €/año; a los 45, será de 176,11 €/año. 

Salud y hábitos. Las compañías siempre preguntan por ellos. Si has sufrido enfermedades graves, tienes un trabajo peligroso o haces deportes de riesgo, el precio sube. 

Invalidez. A la garantía de fallecimiento puede unirse a veces otra por invalidez absoluta. Es interesante y no mucho más caro. En Mapfre, una póliza de muerte para una mujer de 40 años, por 100.000 €, cuesta 170,35 €/año. Con invalidez, 239,30 €/año. 

Otras prestaciones. Algunas garantías opcionales duplican o triplican el capital según la causa de la muerte (accidente, infarto). No son muy recomendables, ya que las necesidades de la familia son las mismas en cualquier caso. Si se puede gastar un poco más, es mejor subir el capital. 

Temporal constante. Es otra modalidad, que se contrata por periodos más largos y por la que se paga siempre lo mismo. Se establecen el capital y el plazo (60.000 € durante 15 años, por ejemplo) y se hace una media de lo que se pagaría cada año (de los 35 a los 50, por ejemplo). Con estas condiciones, una mujer pagaría en Bankinter 180,67 €/año por fallecimiento e invalidez. Si optara por un seguro anual renovable, pagaría 122,81 € a los 35 años y llegaría a los 315,79 € a los 50.

Salud

Ofrece algunas ventajas sobre la sanidad pública (a la que no se renuncia en ningún caso): no hay listas de espera, la atención es más rápida, se puede elegir especialista y centro... 

Precios. Dependen de la edad y, a veces, del sexo (se cobra más a la mujer fértil y al hombre maduro). La prima mensual de Asisa, igual para mujer y hombre, va así: 7-19 años, 45,42 €; 22-44 años, 59 €; 45-50 años, 61,23 €. 

Coste de los servicios. Muchas cobran cada vez que usas un servicio. Asisa cobra desde 1,5 € por el ATS hasta 8 € por una resonancia magnética. En las pólizas suele haber períodos de carencia, que siempre se aplican en caso de parto (nueve-12 meses) y, a veces, en operaciones (seis meses). Averigua si existen límites para ciertos servicios –días de hospitalización al año–y si hay un tope de edad para poder suscribir la póliza.

AMORTIZACIÓN DE PRESTAMOS

A menudo, cuando se pide un préstamo, el banco pone como requisito la contratación adicional de un seguro de vida. Así, si el cliente muere mientras está devolviendo el crédito y la familia no puede hacerse cargo, la deuda quedaría automáticamente saldada y los herederos no se encontrarían con este problema.

Es una opción muy recomendable, al margen de que la entidad la exija o no, y puede contratarse con la compañía que sugiere el banco o con otra distinta que nos proporcione una oferta mejor. Lo más habitual es un seguro anual renovable. En el que el precio se va reajustando cada año al capital pendiente del préstamo. Así, la prima va bajando, aunque se contrarresta con la edad del cliente, que sube y encarece la póliza.

GLOSARIO BÁSICO PARA PRINCIPIANTES

Póliza. Documento en el que se recogen todas las condiciones del seguro.

Prima. Cantidad que abona el cliente de forma mensual, trimestral, anual...

Condiciones generales. Se aplican a todos los clientes de un determinado seguro. Es importante porque recoge muchos límites a la cobertura de la póliza.

Condiciones particulares. Se aplican a cada cliente. Además de sus datos personales, figuran las opciones concretas que ha elegido (por ejemplo, los capitales asegurados).

Siniestro. Hecho previsto en el contrato que da lugar a la indemnización: un accidente en el seguro del automóvil, un robo en el multirriesgo o un fallecimiento en el de vida.

Carencia. Período inicial a lo largo del cual determinadas garantías que se encuentran incluidas en la póliza todavía no son aplicables al titular.
 
Franquicia. Cantidad que corre por cuenta del asegurado en caso de siniestro. Si la indemnización es inferior a la franquicia, la compañía no paga nada.

Publicidad
Publicidad