Si hubiera que pagarles, el producto de su esfuerzo representaría más del 27% del PIB nacional, 285.600 millones de euros, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
Olvidadas
“La categoría de “inactivas” aplicada a las amas de casa es inadecuada”, asegura un informe de la ONU. Hay partidarios de que el trabajo en el hogar tenga el mismo estatus que una profesión. Otros defienden que eso sería un retroceso en la liberación femenina, que mantendría a las mujeres aisladas. Opinan que el dinero público debe destinarse a fomentar que las mujeres sean independientes y compartan trabajo fuera y dentro de casa, en equidad con un hombre.
En medio de ambas posturas, hay voces que piden que las amas de casa tengan derecho a la Seguridad Social, para que en el futuro puedan disfrutar de una pensión –algo que el Ministerio de Trabajo considera demasiado complejo– o que haya desgravaciones fiscales especiales para este colectivo, esté compuesto por mujeres u hombres (en España hay cerca de 374.000 hombres dedicados a las tareas del hogar, según UGT).
Lo cierto, de momento, es que ningún país de la Unión Europea asigna sueldos o pensiones a las amas de casa; pero en muchos hay más ayudas a las familias (la media en la UE es del 2,2% del PIB; en España se destina el 0,5%) y más prestaciones por hijo o vinculadas con la dependencia.