Especiales

HRP 4C: curvas de frío metal

  • Comentarios

No es la primera, pero sí única en su especie. HRP 4C es capaz de hacer algo fuera del alcance del resto de robots: expresar sus emociones.

Por supuesto ha sucedido en Japón. Ante un nutrido grupo de periodistas y otro no menos numeroso de científicos del Instituto Nacional de Ciencias Industriales Avanzadas y Tecnología nipón, HRP 4C ha sido presentada al mundo.

Puede que su nombre no sea el más glamouroso, ni su corte de pelo el más actual (por no hablar de su nulo vestuario), pero con un corto paseo de tres minutos y cuatro frases se metió al público en el bolsillo. ¿Por qué? Porque aunque anda despacito y va desnuda por la vida, los 30 motores que anidan en su interior, ocho de ellos en la cara, la permiten parpadear, sonreír, mirar con excepticismo o incluso enfadarse con cierta chulería.

Un espectáculo que encantó a los asistentes a juzgar por los “¡Oooh!” y “¡Ah!” que se escucharon de fondo. Y poco más que añadir, la verdad. Porque aunque parir a HRP 4C ha costado tres años de duro trabajo, la criatura cibernética sigue estando muy lejos de parecerse a los robots de nuestros sueños o películas de ciencia ficción favoritas.

HRP 4C no sabe hacer tareas domésticas, ni sería capaz de ayudar a nadie en nada. Hasta para llevar a cabo su punto fuerte, el de mostrar emociones, necesita la intervención humana. Aunque en eso a lo mejor es más adelantada de lo que sus propios creadores creen, ¿o acaso no necesitamos todos a alguien más para poder enfadarnos con chulería?

Publicidad
Publicidad