Susana García Jiménez, 34 años. Está embarazada y va a ser madre de una niña. “Mi hija se llamará Ane”
“Desde que supe que estaba embarazada empecé a escribir un diario. Cada ecografía ha sido un momento mágico, ¡y me he hecho muchas!, porque cada vez que tengo dolor de barriga me voy a Urgencias para comprobar que está todo bien y oír su corazón. Me hace tanta ilusión que sea niña… me la imagino con sus coletas y sus vestidos. Sé que con ella voy a comprender mucho mejor a mi madre. También estoy muy sensible. Cuando veo a una mujer en la calle dando de mamar a un bebé me emociono tanto que me echo a llorar. La gente habla mucho, te dicen que no te compres nada por si algo se tuerce, pero hace tiempo que elegí la cuna y la semana pasada me la trajo un amigo. Es blanca, de pino macizo, preciosa. También he comprado una mantita y un cojín en forma de estrella. Son aún pocas cosas, pero especiales. La fecha probable de parto es el 1 de abril, pero algo me dice que nacerá antes. ¿El nombre en el que he pensado? Ane. ¿Verdad que es bonito?”.
Nuria Gutiérrez, 25 años y David García, 23 años. En 2010 les entregan las llaves de su piso y dejarán de vivir con sus padres. “Que nos den las llaves es como casarnos”
Nuria es diplomada y tiene un máster en Relaciones Laborales, pero no ejerce de lo suyo. Trabaja como administrativa y su novio, David, es albañil. Viven con sus padres, pero este año les cambiará la vida: “Con nuestros sueldos, nadie nos habría concedido una hipoteca. La perspectiva era alquilar o esperar, pero tuvimos suerte, echamos los papeles y nos tocó un piso de protección oficial. Tiene tres habitaciones, dos cuartos de baño, garaje, trastero, ¡y cuesta 121.000 €! Siempre había creído que estas cosas sólo les pasaban a los demás, así que cuando me llamaron casi me caigo. Desde entonces no hemos dejado de celebrarlo. Los fines de semana vamos a ver la obra y especulamos sobre cuál será nuestra casa y la distribución, porque todavía no lo tenemos claro. Hacemos planes: a David le hace ilusión tener una televisión enorme y a mí, un sofá grande y una cama muy grande. Nos gustaría una cocina negra, moderna, con la encimera verde. Que nos den las llaves es como casarnos”.
Marta Barbosa de Jesús, 29 años. En 2010 conseguirá sus papeles para vivir legalmente en España. “Podré viajar a Brasil y mi madre conocerá a su nieto”
“En Brasil mi marido estaba empleado en una empresa dedicada a la seguridad. Cuando mataron a uno de sus compañeros en un asalto, pensamos que había llegado el momento de emigrar a un país donde tuviéramos una mayor calidad de vida, que fuera más seguro. Y decidimos venirnos aquí. Desde el primer día, España me encantó por su gente y por su clima. Aquí ha nacido mi hijo, Pablo Sergio, aquí soy feliz y aquí es donde quiero seguir viviendo. Ahora, tres años después de nuestra llegada, a mi marido lo van a contratar por fin en su trabajo y ha dado la coincidencia de que a mí también. Cuando por fin tenga los papeles en mi mano, podré pedir el permiso de residencia y plantearme mi sueño. Lo que más ilusión me hace es poder viajar de nuevo a mi país para poder reencontrarme con mi madre y que, por fin, pueda conocer a su nieto. ¡La echo tanto de menos! Pero Dios pone todo a la hora y en el lugar correctos, y en este año 2010 nos toca recoger los frutos de la cosecha en la que tanto hemos trabajado mi marido y yo”.
Teresa Santos Gallego, 51 años. Tiene leucemia, pero van a hacerle un transplante de médula. “Quiero vivir para estar con mis hijos y verles felices”
Hace casi un año, en febrero de 2009, a Teresa le detectaron una leucemia. Desde entonces, su vida ha sido un ir y venir de ambulancias desde su casa en Ciudad Real, al hospital de La Paz, en Madrid. Cada semana le hacen una transfusión de plaquetas y cada dos semanas, otra de sangre. Ha pasado por varios ciclos de quimioterapia que le han dejado secuelas físicas y estuvo hospitalizada cuatro meses. En el momento más crítico, cuando había empezado a perder la esperanza, recibió una llamada: había surgido un donante 100% compatible (lo normal es al 70 u 80%) y se programaba el transplante. “Ahora estoy muy asustada, porque antes de la operación tengo que volver a pasar por la quimio, pero tengo fe en que a partir del transplante se vea algo de luz al final del túnel. Estos meses tan duros, mi familia ha estado a mi alrededor como una piña. Mi hija de 27 años incluso ha dejado el trabajo para cuidarme, y yo lo único que quiero es volver a ser yo, poder ocuparme de mi casa, estar con ellos y verles felices”.
Vanesa Vázquez de la Cuerda, 29 años. Está en paro, pero ha decidido montar su propia empresa. “Cueste lo que cueste, voy a ser mi propia jefa”
Vanesa es técnica superior en estética y lleva un año en el paro. “En el centro de estética donde trabajaba, primero me quitaron las comisiones, después me bajaron el sueldo y al final no me renovaron”. Fue duro, pero decidió que iba a montar su negocio. “Era mi sueño, así que en vez de quitarme fuerza, me la dieron”. Con la ayuda de Madrid Emprende, la agencia del Ayuntamiento de Madrid donde asesoran a los emprendedores y las Pymes, ha creado un plan de empresa, ha hecho números y ha pedido financiación para su centro de estética. “Me da miedo, pero estoy muy ilusionada. De momento, todo va rodado: he conseguido un traspaso por un precio increíble; mi hermana, que es peluquera, se ha sumado al proyecto, y gracias a la crisis he encontrado máquinas a precio de ganga. Me he liado la manta a la cabeza, así que cueste lo que cueste voy a ser mi propia jefa”.