La estrategia de inversión que se adopte dependerá sobre todo de la idea que se tenga sobre cómo pueda evolucionar la economía en los próximos años.
El problema es que éste es un asunto sobre el que parece haber pocas cosas claras. Nos hallamos inmersos en la mayor crisis desde la Depresión de 1929 y sólo los más optimistas aventuran que la situación pueda empezar a mejorar a partir de 2010. Los pesimistas hablan de plazos más largos.
En el caso de España, la situación es especialmente complicada debido a la importancia del sector de la construcción –uno de los que presentan más problemas– y el brutal aumento del paro.