En España la población está bastante equilibrada entre mujeres y hombres: aproximadamente, cada sexo representa un 50 % del total. Hoy podemos afirmar que la desigualdad laboral entre ambos sexos es cada vez menor, y que la discriminación ha disminuido. Pero la batalla de la desigualdad no se ha ganado todavía.
La falta de un reparto igualitario de responsabilidades domésticas entre hombres y mujeres marca un importante grado de discriminación, estableciendo obstáculos para el acceso al mundo profesional, la permanencia en el mismo, las posibilidades de promoción laboral, la protección social, etc.
En nuestro país la edad media de maternidad se encuentra en los 30,8 años, frente a los 28,7 años de Reino Unido y el número de hijos por mujer es de 1,25, una cifra baja, si la comparamos con países como Holanda, donde de media tienen 2,01 hijos.
Estas cifras se pueden explicar por el entorno de la mujer en cada país. El salario medio de una española es de 1192 euros, los sueldos están estancados, la vida cada vez es más cara, la baja por maternidad es de 16 semanas y las ayudas estatales son pésimas en comparación con el resto de Europa: 100 euros al mes por cada hijo menor de tres años. Y se trata de un gran logro conseguido en 2003.
• Luxemburgo da 16’5 veces más ayuda a las familias que España
• Dinamarca, 10 veces
• Austria, 8 veces
• Alemania, 7 veces
• Francia, 6’5 veces
• y los penúltimos de la lista, Italia y Portugal, nos doblan.
Por ejemplo, en Noruega la baja por maternidad es de 52 semanas. Las suecas tienen derecho a 96 semanas y países como Alemania desde enero de 2007, incentiva con 7.200 euros, durante dos años, el nacimiento de un bebé. De esta forma, las mujeres españolas retrasan la edad de tener hijos o de casarse. Además, cobran de media un 20% menos que los hombres y aunque poseen la misma formación académica que ellos llegan a puestos directivos con más dificultad.
En los últimos años se han tomado medidas para luchar contra esta discriminación.
- Una de ellas es la baja por paternidad, imitando a países como Finlandia donde el 65% de los padres piden permisos paternales. Aunque estamos muiy lejos de este hito, esto beneficiaría no sólo el reparto de responsabilidades, sino el incremento de la natalidad en sociedades con problemas de renovación poblacional.
- La conciliación de la vida familiar con la laboral es bastante complicada en España. Es bonito pensar que hoy en día la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, pero la práctica no siempre lo confirma..
- Otra medida que se ha tomado es la Ley para la Igualdad entre Hombres y mujeres, aprobada en 2006, cuyo fin pretende acabar con toda discriminación y obligar a la integración de la mujer en su entorno laboral y social. Aunque no era lo más deseable, lo cierto es que hoy por hoy en España, la mujer tiene garantizadas por ley una serie de medidas transversales a su favor, en todos los órdenes de la vida política, jurídica y social. Aún no hemos podido comprobar la efectividad de esas medidas ni valorar sus efectos.