En 2009 se ha cumplido un triste récord. Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, las personas que pasan hambre han superado los 1.000 millones. La crisis económica, los efectos del calentamiento global y la escasez de alimentos han agudizado esta situación. La directora del Programa Mundial de Alimentos, Josette Sheeran, asegura que bastaría con que los países ricos destinaran un 1% de los fondos gastados para salvar el sistema financiero para acabar con el hambre.
El caso nacional
Para protestar, millones de ciudadanos se han manifestado en todo el mundo durante los últimos meses. Pedían a los gobiernos que cumplieran con los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. En el año 2000, la Asamblea adoptó el compromiso de que todos los países harían lo posible para erradicar la pobreza, promover la dignidad humana, la igualdad y alcanzar la democracia, la paz y la sostenibilidad. Ninguno de estos objetivos se ha cumplido y hoy casi 3.000 millones de personas carecen de una vida digna. En España, la convocatoria la realizó la Alianza Española contra la Pobreza. Entre otras demandas, exigieron que se destine un 0,7% del Producto Interior Bruto a la ayuda al desarrollo, que esta ayuda se desligue de intereses comerciales, que se cancele la deuda impagable de los países más pobres, que se cambien las leyes del comercio internacional y que se favorezca el acceso de los más pobres a la tecnología.