Hay excepciones muy significativas. José Luis Rodríguez Zapatero respondió con un lacónico "no", cuando se le preguntó. La vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, sí se explayó algo más: "No necesito un plan privado, porque llevo 22 años cotizando". Es más, se mostró convencida que cuando se jubile no necesitará ni la pensión de ministra, porque tendrá la pública.
Un argumento que también suscriben otros miembros del Ejecutivo como Francisco Caamaño o Trinidad Jiménez y miembros de la oposición, como la número dos del PP, María Dolores de Cospedal.
Celestino Corbacho predica con el ejemplo, porque dijo tener uno de estos planes "desde hace muchos años". En la misma tesitura se encuentra la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, aunque matizó que los futuros dividendos serán "un complemento" a su pensión pública. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, puso el acento en los incentivos fiscales que este compromiso reporta, "que han sido potenciados por gobiernos de PSOE y PP".
A esta nómina hay que añadir a las ministras Elena Espinosa y Beatriz Corredor, pero también a la portavoz del Grupo popular, Soraya Sáenz de Santamaría y al responsable económico del PP, Cristóbal Montoro. Ambos comentaron en tono distendido el interés periodístico en esta polémica. "Hay que ahorrar, porque cuando te quieres dar cuenta ya tienes 65 años", apostilló Sáenz de Santamaría. "A mí me falta menos que a ti", le contestó Montoro quien, ya en tono más formal, recriminó a Corbacho la forma en la que ha pedido a los ciudadanos que inviertan en planes privados. "Lo que tenía que hacer este Gobierno es impulsar las ventajas fiscales de los planes de pensiones para incentivar el ahorro".
"Un planito"
Más dificultades para responder tuvo su compañera de partido y ex ministra de Sanidad, Celia Villalobos. "¿Un plan, plan?, sí, sí tengo, además le he hecho uno a todos mis hijos". También le costó arrancarse a la portavoz de UPyD, Rosa Díez, aunque finalmente constató que "sí, tengo un ’planito’ con mi marido". Dicho esto, se lanzó a una encendida defensa de las pensiones públicas. En eso coincidió con Gaspar Llamazares, de IU. Negó plan privado, aunque afirmó que tiene un sistema de ahorro.
Los líderes nacionalistas están en el bando del ’sí’. El catalán José Antonio Duran Lleida, de CiU, concretó, incluso, cuanto aporta: "tan solo 600 euros al mes". Y le gustaría que la cifra fuera mayor. El esfuerzo tiene una justificación: "Empecé demasiado tarde".
Josu Erkoreka, del PNV, fue el menos optimista. Recomendó a los ciudadanos que optasen por esta fórmula ante la evolución demográfica. "Las pensiones futuras no superarán, probablemente, el nivel mínimo imprescindible".
Para ahorrar tanto, hay que tener una buena nómina. El presidente del Gobierno percibe 7.442 euros brutos al mes y sus ministros, unos 6.500 euros brutos al mes, menos que muchos alcaldes y concejales españoles. Los diputados están entre los 4.000 y 5.000 euros brutos al mes, más dietas por desplazamientos.