Tú ya no lo quieres, pero a alguien le podría venir muy bien. Ordenadores, móviles, ropa, calzado, envases, papel ... Estos elementos pueden difrutar de una segunda vida si los llevas al sitio adecuado.
Aunque es en las mudanzas cuando más conscientes somos de que hemos ido acumulando demasiadas cosas, no hace falta cambiarse de piso para querer deshacerse de un ordenador obsoleto, del móvil o de ropa que ya se ha pasado de moda. Todos hemos tenido la tentación de tirarlos directamente a la basura, pero existen otras opciones, sobre todo en un momento como el actual, de crisis económica y medioambiental.
Todo tiene un valor, incluso los desechos. Como consumidores responsables que somos, deberíamos seguir la famosa receta de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar. Es una norma sencilla que ayuda a conservar nuestro planeta y a muchas personas que padecen necesidades. Pero el problema es que, en numerosas ocasiones, no tenemos claro qué salida darle a lo que ya no queremos. Lo ideal sería que, antes de comprar algo, nos preguntásemos si realmente lo necesitamos; si lo tenemos y nos hemos hartado, deberíamos reutilizarlo y, si ya no podemos sacarle más partido, al menos deberíamos ser capaces de tirarlo al sitio adecuado, sugiere Isidro Jiménez, de Consume hasta morir, un colectivo que trata de cuestionar el modelo actual de consumo.