Especiales

Lo primero, invitaciones y regalos

  • Comentarios

Llevar vino a una cena es un bonito detalle, pero no hay que pretender que lo sirvan esa noche.

Al organizar un evento, las invitaciones se deben enviar con 20 o 30 días de antelación, para que puedan ajustar su agenda. Además, si alguien declina asistir, hay tiempo para invitar a otra persona sin que sepa que es la segunda opción. En actos informales, podemos avisar por teléfono, mensaje de móvil o correo electrónico, siempre dos semanas antes.

Si recibimos una invitación, lo más correcto es responder el mismo día o al siguiente. Esto demuestra interés y educación. Si la invitación indica “corbata negra”, los señores deben ir de esmoquin. “SRC” signifi ca “se ruega contestación”. También podemos encontrar un “RSVP”, que es lo mismo, pero en francés (“Réponse s’il vous plaît”).

Al hacer un regalo, piensa en los gustos o afi ciones del que lo recibe. No le entregues algo que quieras “colocar”, ni pongas en evidencia al destinatario con algo muy caro o aparatoso. Es de mal gusto ofrecer un regalo de la empresa. Cuando se haga por motivos de trabajo, lo mejor es que el anagrama no sea visible. También es ma la idea regalar ropa íntima a una mujer poco allegada o un cheque regalo a alguien que no sea un amigo cercano. Y recuerda quitar la etiqueta del precio.

Si recibes tú el regalo, ábrelo en presencia del que lo entrega. Agradécelo siempre, aunque no te guste... pero acepta también, sin darle importancia, el tique para cambiarlo. Evita expresiones como “para qué te has molestado” o “si no necesito nada”. Si el presente llega por correo o mensajero, llama enseguida para dar las gracias. Los bombones o dulces deben ofrecerse a todos (en una comida, no antes de los postres).

Las flores se pueden regalar casi siempre. Incluso se admiten como presente para los hombres. Se pueden llevar personalmente, a través de la fl oristería (con una tarjeta escrita a mano) o hacerla llegar el día después de la invitación. Deben colocarse en agua. Si el motivo es un fallecimiento, deben enviarse a la funeraria o al lugar del que salga el duelo.

El vino o el champán son bonitos detalles para llevar a una cena. Pero no podemos pretender que los abran, porque ya están previstas otras botellas. Si te los regalan, agradécelos y recuerda que no tienes

Publicidad
Publicidad