• ¿Hemos discutido si queremos o no tener hijos? Y si los tenemos, ¿quién asumirá su cuidado?
• ¿Tenemos claras las obligaciones y aspiraciones económicas de cada uno? ¿Hemos consensuado puntos de vista en cuanto a gastos y ahorros?
• ¿Hemos hablado claro sobre la división de las tareas del hogar?
• ¿Hemos sido sinceros en nuestro historial familiar e individual de salud física y mental?
• ¿Responde mi pareja a mis necesidades afectivas?
• ¿Hemos hablado abiertamente de nuestras necesidades, preferencias o temores sexuales?
• ¿Conocemos las ideas religiosas y espirituales y los valores morales de nuestra pareja?
• ¿Respetamos y aceptamos a sus amistades?
• ¿Respetamos y apreciamos a su familia? ¿Hemos expresado nuestro temor de que interfiera en la relación? ¿Qué nos gusta y/o disgusta de ellos?
• ¿A qué cosas no renunciaríamos jamás en el matrimonio?
• Si alguno de los dos recibiera una muy buena oferta de trabajo en otra ciudad o país, ¿estaríamos dispuestos a mudarnos allí?
• ¿Queremos tener una televisión en el dormitorio?
• ¿Realmente nos escuchamos y tenemos en cuenta las ideas del otro?
• ¿Estamos seguros del compromiso del otro con la decisión de casarnos?