Las víctimas de la trata viven en una situación análoga a la esclavitud. Son mujeres a las que se ha convertido en un objeto, una mercancía para que otros ganen dinero a su costa. Tienen de 18 a 35 años, hacen 20 o 30 servicios en un día, casi siempre sin protección. Viven sin dormir, para ellas no hay diferencia entre el día y la noche, algunas están en clubes y en pisos, otras son obligadas por sus proxenetas a permanecer en las cunetas de la carretera o en polígonos indrustiales. “No conocen sus derechos, las degradan y las destruyen –explica Rocío Nieto–. Una vez le pregunté a una chica en un club por qué no se venía con nosotras y me dijo que eso era lo único que sabía hacer”.
Asociaciones como Proyecto Esperanza y APRAMP ofrecen a las víctimas una salida: un hogar, tratamiento médico y psicológico, formación y ayuda para buscar trabajo. Pero para ellas no es fácil escapar del cerco que las oprime. Están en una situación muy vulnerable, amenazadas, con su documentación retenida y no se atreven a hablar con la policía ni con la población civil para pedir ayuda. El hostigamiento de sus explotadores las paraliza, pero también las dificultades de una sociedad que les niega el acceso a un puesto de trabajo y que las estigmatiza por haber ejercido la prostitución.
Recientemente el Gobierno aprobó un plan contra la trata que va a intensificar las medidas de reinserción y sensibilización, “pero hay tremendas dificultades para que estas mujeres obtengan el permiso de residencia –explica Marta González, coordinadora de Proyecto Esperanza–. Muchas siguen vinculadas a la prostitución porque no tienen papeles ni posibilidades de regularizar su situación”. Los embarazos son habituales. Algunas optan por el aborto; otras, por dar a su hijo en adopción, auque luego intentan retenerlo. Están desesperadas. Necesitan ayuda para reconstruir su autoestima y su identidad.
Una causa en cifras
• 18.000 engañadas: la Guardia Civil calcula que todas estas mujeres han sido introducidas bajo engaño para ejercer la prostitución en las calles o en clubes de alterne de nuestro país, pero se trata de cifras basadas en sus propias inspecciones y que están muy lejos de los números reales.
• 20 a 40 años: según los estudios de APRAMP, el cliente habitual en 1998 era un varón casado y con cargas familiares, mayor de 40 años, mientras que en la actualidad abundan los jóvenes de 20 a 40. Cuanto más rejuvenece la clientela, más aumenta la visión de la prostitución como parte integrante de la oferta de ocio. La fantasía del exotismo también propicia la experiencia.
• 80% en clubes: ocho de cada 10 mujeres que se prostituyen en nuestro país lo hacen en clubes de carretera. El mayor número de estos locales se concentra en torno a las grandes autovías, en Palencia, Alicante, Cuenca y Madrid.
• 418 recuperadas: entre 1999 y 2007 el Proyecto Esperanza ha atendido a 418 mujeres, procedentes de 20 países: el 62%, de Europa del Este; el 32%, de América Latina y el 6%, de África. El 60% tiene edades comprendidas entre 18 y 25 años; el 14% entre 26 y 30, y el 16% más de 30 años. El 55% desea permanecer en España.