Me horroriza la infidelidad y a todos a los infieles traidores, porque son traidores a si mismos. Respeto a quienes lo perdonan, yo nunca lo haría. Quizás por ser tan radical en éste sentido me enamoré de la persona menos adecuada. Si, de un infiel, porque tenía pareja, mejor o peor, eso no lo sé, pero compromiso al fin y al cabo y obviamente el compromiso se adquiere por algo.
Me gustó la primera vez que lo oí, me encantó la primera vez que lo ví, me ilusioné la primera vez que decidí escucharle, y me enamoré mientras me comuniqué con él durante dos meses, con un miedo terrible de volverlo a ver, tal y como ocurre en los chats.
Finalmente me perdí cuando me acosté con él, quise hacerlo y fue maravilloso. Una de esas personas especiales difíciles de encontrar, que te hacen sentir especial y que existen, pensé que nunca sería capaz de encontrarlo pero sí es cierto que lo había soñado.
Por otro lado, la misma palabra en mi mente, él era infiel, extremadamente infiel, un “depredador de mujeres”, aún así me enamoré de él y decidí disfrutar de él dentro del espacio que me podía permitir. Era "el infiel", él me dijo.
No podía concebir ese sentimiento de amor como algo puro, pero me enamoré de él. Ahora que estoy con un infiel es cuando he descubierto que el amor está por encima de todos los lazos y cánones sociales, y que amar lo que no se debe es mucho más gratificante que no hacerlo, ni sentirlo.
Este tipo de amor es egoísta porque hay terceras personas de por medio y a la vez altruista, es doloroso y a la vez placentero. Sólo piensas que tú has encontrado a tu media naranja, pero sólo media. Esa media naranja tiene su media naranja que es la persona con la que comparte su vida, su tiempo libre, sus aficiones, sus noches, sus inquietudes….
De eso si que soy consciente y fiel a mi misma pero no quiero dejar de amar lo que no se debe, aunque no sea amor correspondido y tenga principio y fin escrito.
Pero ser feliz, aunque sea en un tiempo pequeño de tu vida, merece la pena.