Cajón desastre

Foto: El otoño, a pesar de todo, ya se huele en la humedad del ambiente. El otoño ya se palpa, en las frescas gotas de rocío ...

Una mujer al desnudo

  • Desnuda el alma, con un punzante dolor, una mujer mira a su alrededor, en la oscura lejanía, esperando ver algo, alguien a quien hablar, a quien contar sus pensamientos, sus anhelos, sus deseos, su desesperanza, en este precioso amanecer de un verano que a pesar de haber quedado atrás, se resiste a abandonarnos.
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El otoño, a pesar de todo, ya se huele en la humedad del ambiente. El otoño ya se palpa, en las frescas gotas de rocío que hacen crecer la hierba de los dorados y secos campos, en el césped que día tras día comienza a cambiar su tonalidad para pasar a un bonito verdor. El otoño ya se siente, viendo como florecen los crisantemos y alguna que otra flor que con todo nuestro amor, en estos próximos días, les llevaremos a nuestros seres más queridos, y jamás olvidados.

El otoño ya se huele en la fresca brisa del amanecer
que lleva de acá para allá las bonitas hojas multicolores, teñidas por muy diversos y preciosos colores: doradas, tostadas, ámbar, o verdes. El otoño se hace oír, con los silbidos agudos y penetrantes del viento que en las despejadas mañanas de estos fríos meses, llevarán a lugares lejanos las preciosas ropas de múltiples tonalidades que en su día vistieron los árboles, dejándolos, en estas semanas, desnudos, a la intemperie de los fríos que se aproximan.

Se desnudan los árboles,…. Despacio, lentamente, provocando los rigores de los largos meses de frío,… como una mujer deja caer sus ropas en la calidez de su intimidad…, Se desnudan dejando caer sus distintas capas de ropas de colores vistosos.
 
¡Qué bello pero qué triste es el otoño! ¡Qué largas sus noches! Los crujidos de la hojarasca al posarse en su ventanal, despertarán un alma rota… cansada ya de luchar.

En una madrugada en la que el firmamento hace resurgir como lindas luciérnagas los brillos de las estrellas, la hastiada mujer, con el corazón desnudo, roto y sangrando por el dolor, clama al más hermoso lucero del alba que brilla más que el sol, que con los guiños que desde el horizonte siempre la hace, la aconseje, la ayude y la ampare.

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