Raquel trabaja media jornada en una Residencia de Ancianos. O lo que es lo mismo: da las últimas bocanadas de afecto y de dignidad a los mayores que molestan en nuestras familias. También hace algunas horas limpiado en casas particulares. Entre todo, apenas 550 Euros. Una cantidad poco “dignificante”.
Hoy, con Jorge enfermo y 200 Euros, se acercó al banco para hacer unos pagos. Llevaba el niño al médico antes de entrar a trabajar…2 minutos, cruzó la carretera e ingreso el dinero. Pero cometió un error “terrible”, sin posibilidad de defensa: dejó su destartalado coche, de 3ª o 4ª mano, en un “zig-zag” que precede a un paso de peatones. Esos que no utilizamos nadie porque pasamos por donde nos viene en gana. La pena máxima (para ella que apenas gana 550 € al mes es realmente una pena máxima, 1/6 parte de su salario) 90 € de multa y la amenaza de una demanda si no dejaba de justificarse.
¿Un mes sin calefacción? ¿Un mes encerrados lo niños en casa?... 90 Euros significan dejar de sobrevivir sin algunas cosas que parecen elementales. No digo prescindir, digo “dejar de sobrevivir”.
Las Leyes y normas están para cumplirlas, pero aplicándolas en su justa medida; es la proporción los que las hace justas. Nunca para deshumanizar la vida de las personas. Ni la “superioridad” laboral de unos agentes de Tráfico debe de utilizarse para humillar a un ser humano. Y, mucho menos, convertir su vida en algo más indigno de lo que ya la convierten los 550 Euros con los que tiene que vivir una mujer y 2 niños de 3 y 9 años.