Pide lo que quieras. Los deseos más locos se pueden cumplir. La luna mira recelosa desde su altura, a sabiendas que tanta fiesta no es para ella. En silencio, se ríe porque sabe que nada cambiará.
Año tras año vuelves, con tus fogatas y ritos, a darle fuerzas al astro rey pero, al igual que una flor, cuando llegue el final del verano, él se marchitará. La luna, paciente, sabe esperar.
Llegado el momento, al engreído sol le robará esas preciadas y anheladas horas que cree que ya no le pertenecen, y por fin ella reinará.