Cuando llega el verano, no creamos que con él, llega el descanso o reposo del guerrero, ni mucho menos, seguimos igual de aceleradas pero esta vez nos toca llevarlos a la piscina, al campamento, organizar nuestras agendas y la de media familia para ver cómo nos las podemos arreglar para que nuestros hijos estén de vacaciones si estar aburridos o desatendidos. Hay que reconocer que ni la criptonita puede con nosotras.
No llevamos ningún traje o atuendo especial de superhéroe, pero tenemos que librar mil y una batallas a lo largo del año. Aunque los hombres colaboran o intentan colaborar cada vez más en las tareas de la casa, nosotras las mujeres, somos las que nos encargamos de la mayoría de las tareas domésticas. Cuando trabajamos fuera de casa, pues entonces tenemos por así decirlo doble turno.
La cosa se puede complicar aún más si nuestro hijo pequeño está enfermo y tenemos que ejercer de enfermera por la noche. También es verdad que aunque nuestros maridos se presten voluntario para montar la guardia, en muchos casos preferimos supervisar personalmente al pequeño enfermo. Luego por la mañana, una buena ducha y otra buena capa de maquillaje y a seguir ejerciendo de súper mamás. Para que luego digan que somos el sexo débil.