"Mi jornada comienza a las ocho de la mañana. Corro un poco y voy al gimnasio para hacer dos horas de judo táctico. Me ducho y me voy a trabajar al despacho (soy concejala de vivienda en Alicante). Por la tarde, hago dos horas y media de combate y técnica, y ejercicios de agarre y carga. Las claves de mis triunfos han sido preparar muy bien los combates, tener la mente fría, ser muy constante y, sobre todo, no tirar la toalla. He vivido muchos grandes momentos, sobre todo cuando gané el oro en Sydney y cuando fui abanderada en Atenas, un gran orgullo. También he sufrido decepciones, como cuando volví sin medalla de Atenas. Nunca pensé que mi carrera iba a ser tan larga y fructífera. He logrado los cinco máximos títulos a los que podía aspirar, así que no me queda nada por ganar. Debería abandonar el tatami, pero sigo compitiendo porque me siento bien, motivada y sin lesiones. Y, sobre todo, porque deseo dejar la alta competición con un oro en Pekín”.