PREGUNTA. Ha competido, en la última Copa del Rey, en la embarcación de Maltesers con tripulación femenina. ¿Es normal un barco sólo de chicas?
RESPUESTA. Pues no, primero, porque es complicado encontrar nueve o ocho chicas que naveguen todas en igualdad de condiciones, y lo segundo... Creo que, para los patrocinadores, decir que tienes un barco con una tripulación exclusivamente femenina resulta un poco más llamativo.
P. Pero no es porque las mujeres tengan dificultades para encontrar un hueco en el resto de embarcaciones...
R. No, yo nunca he encontrado ninguna dificultad. De hecho, desde hace dos o tres años soy la patrona de un barco donde sólo hay hombres y estoy encantada, porque me tratan muy bien; es lo bueno de ser la única chica.
P. ¿Por qué escogió navegar?
R. Viviendo en Vigo, es algo que tienes muy fácil. Yo empecé por mi hermano, que también navegaba. Y una vez que te metes es súper divertido; cuando eres pequeño se convierte en tu ocupación del fin de semana. Después, hay mucha gente que lo deja cuando llega la edad de salir. Pero, si aguantas un poco, acabas teniendo tu pandilla de las regatas. Cada vez que vas a una haces amigos, gente que sólo puedes ver en esas competiciones.
P. Amistad... y competitividad, ¿no?
R. Por supuesto. Es un deporte muy competitivo. Cuando llegas a una regata vas con la intención de hacerlo lo mejor posible, aunque desde el primer día sabes cómo se va a dar.
P. Y ahora que es algo más que una afición, ¿se puede vivir de esto?
R. Complicado. Sólo unos pocos privilegiados lo consiguen.
P. ¿Podría vivir sin el mar?
R. Me importaría bastante, la verdad. Desde que estoy en Madrid, he hecho alguna regata en el pantano de San Juan... pero no tienen nada que ver.