P. ¿De dónde le ha salido esta vocación? ¿Tiene alma de sufridora?
R. Ése es el concepto que tiene la gente desde fuera, porque desde dentro se ve totalmente distinto; es otra forma de disfrutar de este deporte. Y, de hecho, todo el mundo que empieza a arbitrar ya no se va, esto te atrapa.
P. Pero no es un oficio fácil para una mujer. La afición le dirá de todo...
R. A mí me da igual lo que me digan. A cualquiera de mis compañeros también les insultan. Seas hombre o mujer, te van a insultar. Considero que no vienen hacia a mí personalmente.
P. Entonces, ¿el fútbol ha dejado de ser un coto masculino?
R. El problema no es que te encuentres machismo, sino los prejucios que las mujeres nos vamos buscando. Me explico: parece que, por el hecho de ser chica, tienes que estar constantemente demostrando que vales para lo que te han puesto y, sin embargo, eso un hombre no lo hace. Agota.
P. ¿Está nerviosa ante su debut?
R. Expectante. Tengo ganas de que llegue pronto, porque es el premio a años de esfuerzo.
P. ¿Cómo se está preparando?
R. Me han aconsejado que intente evadirme de la prensa deportiva, que no me afecte. Tampoco puedo hablar mucho de ello, porque no he estado en ningún partido a ese nivel. Cuando me vea por primera vez en el Bernabéu lleno... pues no sé qué reacción tendré.
P. Pero ha arbitrado en Olimpiadas y Mundiales. ¿No es lo mismo?
R. No tiene nada que ver. Nuestra Liga es una de las más fuertes e importantes del mundo y el hecho de dirigir un partido en ella supone mucha responsabilidad.
P. ¿Se siente como la única mujer de España que sabe lo que es un fuera de juego?
R. No, que va. Hay muchas que entienden de fútbol, cada vez más. El fútbol está de moda.