“Las mujeres embarazadas y las que se encuentran en el periodo de lactancia son especialmente sensibles a la exposición a riesgos laborales”, explica Mª Carmen González, investigadora del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de Valencia.
“Determinados contaminantes laborales y condiciones de trabajo implican consecuencias negativas para el embarazo y el desarrollo del feto”, confirma. Los resultados de este estudio, publicados recientemente en la revista Gaceta Sanitaria, revelan que más de la mitad de las mujeres (el 56%) trabaja de pie o levanta cargas pesadas con frecuencia durante el embarazo en el ejercicio de su trabajo remunerado.
Además, el 63% declara estar expuesta a estrés de origen laboral y el 62% a algún riesgo físico con frecuencia: ruido, temperaturas o humedades extremas, vibraciones, radiaciones y campos electromagnéticos (pantallas de visualización de datos). Casi una cuarta parte de las mujeres (el 22%) advierte la exposición a algún agente químico, sobre todo productos de limpieza, y un 6% a riesgos biológicos, como en trabajos relacionados con el cuidado de personas.
Las conclusiones apuntan que son las mujeres más jóvenes, con nivel educativo bajo, no españolas, las que trabajaban con contratos temporales y las autónomas las que declaran con mayor frecuencia estar expuestas a riesgos laborales.
“Esta investigación puede ser útil para la planificación y priorización de las acciones preventivas necesarias para proteger la salud reproductiva de las mujeres trabajadoras embarazadas”, sostiene González.