LOS ANUALES desnudos femeninos del calendario Pirelli constituyen la noticia más vieja del mundo,
de tan repetida, tan previsible, tan aburrida. Y, sin embargo, han conseguido sorprenderme de nuevo, y
no precisamente por su contenido, sino por el increíble interés mediático suscitado por la presentación
del calendario 2012. Junto a la crisis económica, las bombas de Afganistán o la represión en Siria, ahí
estaban las chicas desnudas del Pirelli en una buena parte de los telediarios nacionales. Como noticia
relevante, que es como poner el culo de Ashton Kutcher después del último discurso de Obama a la
nación. Al mismo nivel, el presidente y el culo. El primero, por su aportación a la política americana, el
segundo, por su contribución a la belleza americana. ¿Lógico y natural? ¿No?
PUES ALGO ASÍ, lo lógico y natural de la mezcla del Pirelli con lo demás, nos argumentaba la parte
masculina de una cena a mi amiga Mercedes y a mí, cuando coincidimos hace unos días en la idea
de que no habrá igualdad femenina hasta que el calendario Pirelli deje de ser noticia relevante de los
telediarios. Y nuestro debate no era moral. Nadie se escandalizaba por los desnudos en sí mismos, sino
por su oportunidad en determinados contextos. Según los hombres, los desnudos del Pirelli eran noticia
de telediario por su calidad artística. Y, según nosotras, la calidad artística de los chicos desnudos del
calendario Les Dieux du Stade, por ejemplo, es bastante mayor, y, sin embargo, no son noticia.
TAMPOCO EL CULO de Ashton Kutcher, por supuesto. No hay peligro de la que la autoridad y
solemnidad de Obama sean relativizadas por la presencia de un culo masculino. Y, sin embargo, la
autoridad de las mujeres es relativizada una y otra vez por la presencia de los desnudos femeninos.
Ellos, comandando el mundo. Ellas, luciendo como objetos eróticos. Cada uno y cada una a lo suyo,
en ese resumen de la vida que son los informativos. Y no se trata de eliminar la frivolidad de los
telediarios, sino de que el mundo sea relatado con ojos femeninos tanto como con los masculinos. Y
que, puestos a admirar el arte del desnudo, los minutos se repartan entre las Pirelli y los Dioses del
Estadio, esos deportistas franceses en los que nosotras encontramos una realización de la excelencia
artística mucho más acababa que en los cuerpos Pirelli.
LO QUE OCURRE es que los telediarios y el mundo siguen presididos por la moral sexual que exhalaba el
chiste sobre el político y la dama contado por el presidente chileno Sebastián Piñera hace días: “Cuando
un político dice que “sí”, quiere decir “tal vez”; cuando dice “tal vez”, quiere decir “no”, y, cuando dice que
“no”, es que no es un político. Cuando una dama dice que “no”, quiere decir “tal vez”; cuando dice “tal
vez”, quiere decir “sí”, y, cuando dice que “sí”, es que no es una dama”. Y por eso nos ponen el Pirelli y
no a los Dioses del Estadio, para que nosotras sigamos siendo unas “damas”, y ellos, lo que les dé la gana.
P. D.: El Pirelli 2011, de Karl Lagerfeld, incluyó por primera
vez algunos desnudos masculinos. Para preservar nuestra
condición de damas, se dio a entender que eran para el público
homosexual. Este año hemos vuelto al orden natural de las
cosas, no vaya a ser que nosotras nos confundamos.