Mujeres de hoy

Eugenia Silva: "Me halaga que vean a la mujer tras el rostro"

  • Es la modelo española con más proyección internacional. Ha trabajado con todos los grandes, de Armani a Saint Laurent, y las lectoras han reconocido su ascenso imparable

Con 16 años obtuvo su pasaporte a la moda como ganadora del concurso Look of the Year, que organiza la todopoderosa agencia Elite. Del colegio de monjas en Toledo, pasó a vivir en Nueva York y conseguir grandes contratos con las firmas de moda y belleza.
Desde entonces, no ha parado de hacer viajes transoceánicos, ni de crecer, en todos los aspectos: se licenció en Derecho (como la mitad de su familia), conquistó (profesionalmente) a Armani, con el que lleva trabajando desde los 17 años y al que considera su maestro; se convirtió en productora de cine; y empezó a colaborar con diversas causas sociales (de la gala Starlite y la gala contra el Sida a diversas ONG que luchan por los derechos de los niños y las mujeres); además, en los últimos años se ha embarcado en dos aventuras empresariales: una granja en la dehesa extremeña y un restaurante en Formentera, Can Toni. Eugenia Silva es valiente y extremadamente perfeccionista. Y se nota.

Mujer hoy. ¿Qué ha sentido al saber que ha sido elegida una de las mujeres del año por las internautas de Mujer hoy?
Eugenia Silva. Me sorprendió y me halagó estar al lado de mujeres tan importantes de la ciencia y la política pero, sobre todo, me ha hecho ilusión que reconozcan que, detrás de una cara hay una persona, una manera de pensar y actuar.

- Cuando mira hacia atrás, ¿qué es de lo que más orgullosa se siente?
- Pues, si me ponen ahora a los 16 años y me cuentan todo lo que iba a tener que trabajar, creo que habría preferido meterme en un despacho de abogados para tener una vida más rutinaria. [Risas].

- No la veo capaz.
- Llevo casi 20 años trabajando en la moda y una gran parte de mi personalidad se ha forjado en este mundo. ¿Quién sabe qué habría sido de mí si hubiera tomado otro camino? Ahora estoy en un lugar privilegiado: sigo trabajando a tope –incluso más, porque antes solo ponía mi cara y ahora tengo que prepararme discursos y ruedas de prensa como portavoz de las marcas–, sin jefe y con una remuneración fantástica. Tengo el mejor trabajo del mundo, pero es duro porque la gente pide mucho de ti, física e intelectualmente, y has de estar a la altura.

- Sigue viviendo entre Nueva York y Madrid. ¿Por qué? ¿Qué le da cada una de las ciudades?
- Nueva York me ha dado durante estos 13 años la libertad y la posibilidad de desarrollarme: he podido producir cine y trabajar con grandes marcas como Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Victoria Secret’s, Clinic... oportunidades que no me habrían llegado si no hubiera estado en el lugar adecuado. Ahora me quiero ir a vivir a Londres. No cierro mi etapa neoyorquina, pero en Londres vive mi hermano y quiero estar más cerca de la familia, de España y del campo... Madrid y Formentera son mi base familiar y personal, pero para desarrollarme intelectualmente ahora toca Londres. Lo he decidido, me mudo en abril.

- El premio también reconoce su faceta de empresaria. En su trasiego entre continentes, ¿cómo ha percibido la crisis?
- Veo que la gente está muy asustada, pero yo soy por naturaleza optimista, así que he abierto un restaurante en el peor año de la crisis. No quiero frivolizar con todo lo que están sufriendo los millones de parados, pero me parece que cualquier tipo de crisis es un buen momento para emprender, cambiar y plantearte cosas.

- ¿Qué ha cambiado últimamente?
- Todos los años hago un propósito a principios de año de qué cosas quiero cambiar: a veces tener más paciencia, otros años cuidar más de mí misma y de mi salud... Ahora toca aprender a decir que no.

- ¿Cree que la gente tiene falsos clichés sobre Eugenia Silva?
- Es normal... yo soy una mujer muy independiente. En las relacines personales nunca pido nada y la gente acaba pensando que soy autosuficiente. Pero se equivocan, soy muy insegura y necesito que me refuercen hasta para elegir un vestido. Ahora voy a cambiar de coche y no sabes la que he montado. [Risas]. No soy una “superwoman”. Tengo tengo las mismas inseguridades que mi hermana, que es una madre trabajadora. No soy perfecta, ni voy de perfecta, aunque sea perfeccionista.

- ¿Es posible ser cercana y glamourosa a la vez?
- La cuestión es ser tú misma. Yo no quiero parecer una niña de 18 años: ya lo he sido, lo disfruté y tengo las fotos. Pero encontrar el equilibrio es difícil porque a la gente, en tiempos de crisis, le facina el sueño, el glamour y el lujo, que es lo que vende la industria de la moda. Cuando me preguntan en internet cómo es que llevo un bolso de 1.400 € o vestidos de alta costura, yo siempre contesto que con mi blog no pretendo decir a las lectoras cómo tienen que vivir o qué se tiene que comprar, sino dar ideas aplicables a todos los bolsillos.

- Tiene una gran presencia en la Red. ¿Le asusta internet?
- En absoluto. A mí lo único que no me gusta de internet es el anonimato, porque cuando cuando la gente escribe algo sin firmar, se atreve a decir las mayores barbaridades, incluso insultos graves e injustos. Me encantaría que todo el mundo diera su opinión con nombre y apellidos, porque si vamos a mantener una conversación, y yo pongo mi nombre y mi cara, espero que el otro también lo haga. Uso internet como una herramienta más de mi trabajo, pero mi vida privada y mi tiempo siguen siendo míos y no voy a compartirlos. Los clientes ahora cuentan con un Twitter y un post en mi blog, por eso yo no puedo ser hipócrita y poner cara a una marca que no me sienta capaz de defender de verdad. Trato de ser coherente en todo lo que hago.

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