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Nos adelantamos a las tendencias: ¿es hora de decir adiós a la moda?

  • La crisis ha llegado a la moda hasta tambalear los cimientos de su propia razón de ser. Tanto es así, que las previsiones de los expertos para los próximos cinco años auguran la ruptura de uno de los conceptos que tradicionalmente la han definido: las temporadas. Los revival continuos, el eclecticismo de estilos y el “todo vale” al que venimos asistiendo de unos años a esta parte, acentuados por una situacion económica no muy halagüeña, se asientan para quedarse, avalados por el apoyo tanto de diseñadores como de retailers. La atemporalidad de las tendencias y el lujo humilde marcarán el pulso de una moda que, a falta de ahorros que dejarse en las tiendas, apuesta por la calidad y la diferenciación por el estilo personal de quien la lleva.
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Las previsiones que hacen los expertos en estos tiempos de crisis y austeridad se articulan en torno a cinco ejes principales: la atemporalidad de las tendencias, el desarrollo del concepto japonés de “Lujo humilde”, el slow fashion , el eco-activismo y la creencia de que el estilo lo es todo.

Si, tradicionalmente, el calendario de moda se concebía dividido en dos grandes temporadas (primavera-verano y otoño-invierno), todo apunta a que, ahora, los gigantes del retailer como Zara o H&M apuestan por adaptar la eventualidad de sus colecciones a las demandas constantes y cambiantes de su público. El concepto de “atemporal”, la antítesis de la moda en sí mismo, se impone con fuerza y no será extraño encontrar prendas que sirvan tanto para una estación como para otra.

Salvando las distancias lógicas entre la ropa de abrigo y la de playa, se asienta la apuesta por un vestuario que permita “mutaciones” según la época del año en la que nos encontremos, como ya se pudo ver en los adelantos de firmas como Bottega Venetta y Missoni en la última pasarela de Milán. Así, además de salvar con facilidad las consecuencias del cambio climático (que desdibujan las estaciones y hacen, casi, confundir unas con otras), permiten al consumidor prestar más atención a su bolsillo y ahorrar unos euros, algo muy a tener en cuenta en la circunstancia de crisis en la que nos encontramos.

“Moda lenta”, así es como predicen expertos del sector (como María Jenssen e Isabel Mesa, ambas de WGSN) que evolucionará el mercado, especialmente el del lujo, en un futuro no muy lejano. Y es que, según aseguraron los diseñadores Domenico Dolce y Steffano Gabbana hace unas semanas, hace tiempo que la industria de la moda estaba trabajando a un “ritmo frenético que crea problemas a todo el sector textil” y “a base de anticipar, se termina por trabajar a la vez sobre varias colecciones, sin tener todavía productos nuevos que ofrecer”.

Por eso, todo apunta a que, al igual que aseguran que harán estos modistos italianos, los diseñadores ya no trabajarán más según las temporadas, sino cuando estén listos y tengan algo que decir, estableciendo un diálogo con los consumidores, que estarán implicados con el proceso del diseño”, como si de un atelier de alta costura se tratara.

El lujo discreto y la huída de la ostentación serán claves a la hora de ir a la moda. Si hace unos años la “invasión de los logos” irrumpía con fuerza, la tendencia ahora se mueve en clave de calidad humilde. Las prendas y complementos destacan no sólo por su marca y renombre sino por su confección cuidada, los materiales nobles empleados y unos acabados únicos que marquen la diferencia con el consumo de masas. Si, efectivamente, se apuesta por alejarse de la tiranía del Fast-fashion y tirar más de fondo de armario, la calidad se convierte en la piedra angular que hace posible la durabilidad del artículo en perfecto estado durante varias temporadas.

Además, la tendencia más eco-friendly seguirá su andadura en ascenso. Atrás quedaron las prendas desaliñadas que representaban el lado más verde de la moda y ha llegado el turno de que grandes diseñadores apuesten con fuerza, y estilo, por poner su granito de arena en la conservación del planeta, recogiendo el testigo de Vivienne Westwood y su colección Resistencia Activa 2009 o Juan Duyos y el reciclaje del vidrio en la última Edición de Madrid Cibeles Fashion Week.

Pero si algo va a marcar, sin duda, la diferencia, no será tanto qué se lleva sino cómo se lleva. “El estilo lo es todo” se convierte en la máxima de la moda que viene y la persona pasa a ser la protagonista más allá de su vestido. El "todo vale" de los últimos años, se hace oficial y se reviste de "estilo propio". Si antes la prenda, y su marca por encima de todo, eclipsaban a quien las lucía, a partir de ahora la forma en la que ésta lo vista, el porte y la elegancia con el que lo luzca, la capacidad de convertir la prenda en su prenda y el toque personal que se le imprima serán fundamentales. Y es que, es hora de poner al mal tiempo, buena cara y apostar por el atrevimiento y la diversión en todas las facetas de nuestra vida, incluido nuestro lado más fashion.

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