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La moda se viste de crisis

  • A pocas semanas de comenzar a celebrarse las grandes citas de la moda a nivel mundial, un estudio presentado por WGSN, especialistas en investigación, análisis y predicción de tenencias, anuncia que el estilo y el diseño en los próximos meses estará marcado por la recesión económica. ¿Será el final del glamour y de los fashion victims?
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Crisis es quizá la palabra más repetida de un tiempo a esta parte. Y parece que el mundo de la moda también se resiente. La industria norteamericana y británica apuesta por apretarse el cinturón, potenciar sus puntos fuertes para sobrevivir, ceñirse lo más posible a sus márgenes de beneficio y reducir costes. Por lo menos, eso se extrae de un estudio que recoge, según el Director General de WGSN, “la valiosa sabiduría de los profesionales de la industria, para dar sentido al negocio de la moda dentro del desarrollo de la economía global”.

Hay diseñadores, como el español Elio Berhanyer, que llevan varios años afirmando que el mercado de la moda, atenazado por las imposiciones del prèt-â-porter y del fast fashion, anda envuelto en una crisis creativa que, podría ser, la culpable del final de la alta costura, de la pérdida del glamour de antaño y del convencimiento de que cualquier pasado fue mejor”.

Y es que parece que la desaparición de las tradicionales temporadas otoño-invierno y primavera-verano, lejos de ser la consecuencia en cadena de una rebelión iniciada por Domenico Dolce y Stefano Gabbana contra la moda de consumo instantáneo, va más allá y sitúa a las empresas de distribución de este estilo de usar y tirar en una posición cada vez más fuerte y, al frente de todas ellas, a las cadenas asiáticas en su conquista de occidente.

La facilidad con la que los retailers de precio medio-bajo son capaces de crear colecciones casi “de un día para otro”, hace posible que puedan adaptarse mejor a las demandas cambiantes de su público objetivo y que, por tanto, se encuentren en una posición “menos mala” que sus competidores del sector del lujo, que todo apunta que esta vez sí sufrirá, a diferencia de la última crisis, los coletazos de la recesión.

Con más de treinta semanas de adelanto, en el caso británico, y con 42 en el norteamericano, empiezan a entregar las temporadas venideras los retailers. De manera que en enero ya tienen la ropa que se llevará a mediados de octubre y en agosto, la de finales de mayo del año siguiente, más o menos…

En lo que sí que están de acuerdo los expertos de ambos lados del charco es en señalar las tendencias que triunfarán en la primavera-verano 2009: el punto circular gris jaspeado, los vestidos inspirados en la ropa de trabajo, las chaquetas oversize y los monos. Además, están los tops-sujetador y las amplias hombreras que vuelven su mirada a los ’80, aun a la espera de recibir el beneplácito de los diseñadores para proponérselos al gran público.

Eso sí, con tanto adelanto de temporada, no tenemos muy claro cuándo podremos empezar a encontrar estos estilismos en las tiendas. O si, a lo mejor, ya nos hemos quedado sin ellos…

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