Aprovecha para deshacerte de aquello que no ha salido del armario en toda la temporada. Es muy probable que si no te los has puesto nunca hasta ahora, tampoco quieras recuperarlos la temporada que viene…
Lo primero que debes hacer antes de empezar a llenar la casa de cajas y más cajas repletas de modelitos veraniegos es guardar las prendas de invierno. Un cambio de armario mal hecho puede causar el deterioro o destrucción de entre el 10% y el 20% de la ropa, así que lo mejor será que lo hagas con un poco de cabeza. Nada de guardar la ropa sucia de una temporada a otra, ni meterla en lugares húmedos, sin ventilación o con exposiciones constantes a la luz. Además, ten especial cuidado con los tejidos delicados (seda, encajes, lentejuelas) y las pieles si no quieres tener una sorpresa desagradable cuando los termómetros vuelvan a caee.
Será bueno que conserves el “chip” selectivo a la hora de montar tu armario de verano. Mentalízate, si esa camisa que con tanta ilusión te compraste hace tres veranos no la has estrenado hasta ahora, lo más probable es que este año, tampoco salgas a la calle con ella. Lo mismo pasa con esos shorts tan monos que llevan años sin entrarte y que tú aún conservas con la esperanza de que te vuelvan a quedar como aquel verano en Ibiza… En la mayoría de los barrios hay contenedores de ropa en los que depositar aquello que a ti ya no te sirve, pero que a otros les puede ser de gran utilidad.
Una vez seleccionado aquello con lo que te vas a quedar, llega el momento de ponerlo todo en orden. Al menos al principio, intenta mantener una cierta lógica a la hora de colocarlo. Si sigues la máxima del refrán “cada oveja con su pareja”, será mucho más fácil y rápido hacer las combinaciones perfectas cada vez que tengas que elegir vestuario: vestidos con vestidos, la ropa de fiesta toda junta, camisetas y jerseys de verano por colores…Y un fondo de armario bien organizado.
Si al sacar todo tu vestuario de verano te das cuenta de que no tienes los básicos imprescindibles de la temporada, no desesperes, las rebajas ya han dado su pistoletazo de saliday, aunque muchos estilistas recomiendan estas fechas para hacerte con lo último en tendencias a precio de ganga, lo cierto es que también podremos encontrar piezas clásicas e intemporales con suculentos descuentos. Lo que nunca debe falta en tu guardarropa serán esas prendas por las que parece que no pasa el tiempo y que te pueden sacar del atolladero en cualquier momento: una camisa blanca de algodón en todas sus versiones; unos jeans rectos de esos que sirven tanto para ir con deportivos y camiseta como para acudir a una fiesta con un cuerpo elegante y unas buenas sandalias; un traje de chaqueta de verano, bien de falda, bien de pantalón; y el imprescindible temporada tras temporada LBD (o, lo que es lo mismo, Little Black Dress, Petite Robe Noir o vestidito negro).
Además, préstale atención a los complementos, a los bolsos, y a las sandalias. Meterlo todo en cajas rotuladas con una breve descripción de qué contiene cada una y establecer "criterios de organización" como el estilo, el color o el material te pondrán las cosas más fáciles para hacer la elección adecuada en tan sólo unos minutos y estar perfecta... siempre.