Pasarela

Un otoño 2011 vestido con sumo rigor

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Negro, blanco, algo de color, cortes de los años 80... ¿Dónde están las prendas de la temporada? Nuestra nueva columnista Virginie Mouzat, una de las más reconocidas cronistas de la moda internacional, nos guía. 

Si esta época del año es rica en contrastes y cambios climatológicos, lo mismo sucede frente al guardarropa de la nueva temporada. Todo es blanco o negro. El otoño-invierno no da tregua. Nada que ver con el enloquecedor panorama flúor del verano que concluye, ni con la extrema suavidad beige del pasado otoño.

El contador Geiger de la moda señala ahora hacia el negro (con Emporio Armani, Chanel, Givenchy), o el blanco, convertido tal vez en metáfora de la página que esta época desearía dejar atrás para hacer borrón y cuenta nueva (con Yves Saint Laurent, Hermès, Max Mara, Isabel Marant). Por suerte, algunas excepciones se filtran en el panorama otoñal y nos permiten escapar de esta paleta binaria: a veces con un toque en tonos coral (en Céline y Balenciaga) o con efectos gráficos contrastados en Salvatore Ferragamo, Dries Van Noten, Diane von Furstenberg y Versace.

A contrapelo de los años 70 (por piedad, no mas zapatos con cuñas o plataformas), el sistema solar de la moda ha rotado ahora hacia los años 80, hacia el “power dressing” de la mujer de negocios (Ferragamo), hacia el estilo “Culture Club” (Dolce & Gabbana) y, por qué no, al de mujer fatal con falda tubo en vinilo o en náilon (Givenchy, Louis Vuitton).

Llama también la atención, la particular evocación al estilo de Anne-Marie Beretta, entramado con influencias asiáticas (Hermès) o las filtradas alusiones al artista plástico Jean Pierre Raynaud y sus tonos primarios (Balenciaga), a menos que una decida ir claramente a contracorriente con una colección de looks de pre-guerra, bajo la influencia de Elsa Schiaparelli (Miu Miu).

Los nuevos pantalones (Pucci) no tienen nada de volumen: no son amplios, así que se afinan y se afilan. ¿Y qué pasa con la falda? Olvídate del largo midi de los 70. Se exige a partir de ahora, que sea ceñida, tubo, con aberturas (Ferragamo, Givenchy) o imprecisa bajo la rodilla (Balenciaga, Céline, Miu Miu). La única concesión a la década de los 70 (Gucci, Diane von Furstenberg) es la falda pantalón. Pero, para tomar con pinzas.

Por el lado de los abrigos, llegan generosos o estrictos (Gucci, Hermès); con cuellos ribeteados en metal (Lavin) o amplios, depurados, realizados en fieltro denso o laminado; mudos, por llamarlos de algún modo, puesto que han sido privados de todo tipo de botonadura (Céline, Balenciaga).

Este año, en este panorama blanco y negro, de siluetas de corte neutro, el capricho por los sombreros es el que el toque de fantasía. Bibi, de fieltro, Fedora, Borsalino, gorras, de estilo militar, con visera..., sirven para puntuar, para “completar el look”, como se decía en los años 80.

  • 3 BÁSICOS IMPRESCINDIBLES

EL PANTALÓN
Flojo, amplio y de talle bajo sobre las caderas el otoño pasado, se transforma esta temporada en ceñido, por encima del tobillo, más estrecho si cabe que los pitillos. En resumen, contradice absolutamente a sus predecesores. El nuevo pantalón (Pucci) realza los tobillos y los tacones. Y no perdona nada a la silueta. Realizado a partir de la combinación de dos materiales y bicolor (Céline, Chloé), representa uno de los subconjuntos de la nueva temporada. Pero hay que tener mucha suerte para llevarlo con elegancia.

LA FALDA
La protagonista de la temporada en esta categoría es, sin lugar a dudas, la falda recta. Tanto para Givenchy (de terciopelo, raso o vinilo) como para Ferragamo (de lana estampada o pata de gallo) o Gucci (de charol negro). Con aberturas por delante o por detrás, coquetea con la rodilla y se lleva muy ceñida, que quede claro. Los tacones son obligatorios. Los de aguja y con punta –“los verdaderos pump”, como dicen los norteamericanos–, son la pareja oficial de esta pieza que pide volver a primera línea después de aquellos años 80.

EL ABRIGO
El abrigo es una cosa seria esta temporada. Hay que evitar el camel, pues remite demasiado al año pasado. La tendencia se inclina hacia los volúmenes y la rigurosidad. Aún cuando sea minimalista y sin ningún botón (Balenciaga, Céline), resulta preciso, casi severo. Se lleva oversize, sobre los hombros (Ferragamo), pero el de corte recto, casi militar, con su doble botonadura dorada (Gucci), es la imagen de la temporada: protección contra el frío y elegancia sin remilgos.

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