El estudio, publicado en la web de la revista "Fertility and Sterility",
incide en alertar de los riesgos que ya fueron advertidos por otra investigación
pionera en este campo, la del centro de medicina reproductiva Nascentis, de
Córdoba (Argentina).
En las conclusiones, los autores dejaron pocas opciones para un
hombre que quiera trabajar con su portátil sentado en un sofá: ni con
las piernas abiertas ni cerradas, ni con una tapa protectora se puede prevenir
el peligroso calentamiento de los testículos.
Y aunque la investigación sobre el efecto de los portátiles sobre la
fertilidad masculina es todavía limitada, varios estudios han
demostrado que el aumento de un solo grado celsius puede ser suficiente para
dañar el esperma.
Los científicos estadounidenses concluyeron que "la temperatura
escrotal aumentó de manera importante sea cual fuera la posición de las piernas
y a pesar del uso de una tapa protectora sobre las piernas".
Para conseguir los resultados, los investigadores reunieron a 29 hombres sin
problemas de salud en sesiones de 60 minutos en las que tenían que
utilizar sus ordenadores portátiles sobre las piernas.
La prueba se efectuó tres veces con distintas posiciones. En la primera, los
hombres apoyaban la máquina sobre sus piernas cerradas y en la segunda se
repetía la misma postura pero con una tapa donde se apoyaba la computadora. En
el tercer intento, se les pidió a los hombres abrir las piernas en un ángulo de
70 grados y con la tapa protectora debajo del portátil.
Todas las pruebas dieron como resultado una subida de la temperatura
escrotal, pero el incremento fue mayor en las dos primeras, cuando las
piernas estaban cerradas.
Sin embargo, si los hombres abrían las piernas, el aumento de la temperatura
era más lento ya que subía un grado celsius en los primeros 28 minutos. En
cambio, cuando las piernas se mantenían cerradas en las otras dos pruebas, el
aumento de un grado se producía a los once y catorce minutos cuando se tenía la
tapa.
En cuanto al estudio argentino, los expertos concluyeron que se
producen daños en la movilidad y fragmentación del ADN de los espermatozoides
si estas células estaban cerca de las computadoras.