Todos soñamos, planeamos,
imaginamos... sin
embargo, los maestros
espirituales hablan de la importancia
del desapego. ¿Es malo
tener deseos? No. La clave está
en desear sin apegarse al resultado.
Aprendemos este arte
al abandonar las expectativas,
aceptar las cosas como vienen
e interiorizar la lección que
acompaña a la experiencia. Y
obtenemos la maestría al cerrar
una puerta para mirar la ventana
que se abre.
- No te exijas. Cambia la forma
en la que te
hablas a ti misma, para dejarle
claro a tu inconsciente que tu
bienestar no depende del exterior. Puedes
preferir estar con una persona, pero si no
está presente no te hundes. Tal vez te gustaría
cambiar de trabajo, aunque si todavía
no es el momento te centras en buscarle
el lado positivo al que tienes. ¿Verdad que
todo suena menos dramático?
- Céntrate en tí. ¿Qué quieres? ¿Qué
no deseas más? Tú eres
la única persona que estará siempre presente
en tu vida. Todos los demás vienen y
van, y las cosas empiezan y terminan. Conviértete
en tu propio punto de referencia,
teniendo claros tus deseos y necesidades,
y haz todo lo que puedas para satisfacerlos.
No olvides que la actitud de desapego
no está reñida (sino todo lo contrario) con
la determinación la búsqueda de tu objetivo:
hacer realidad tus sueños.
- No te resistas
Cuando te das
cuenta de que
es imposible controlar los resultados,
también estás permitiendo que la vida te
sorprenda. Al fin y al cabo, muchas veces
creemos que las cosas van a salir mal.
Abrirte a la incertidumbre te hace sentir
viva porque todo puede ser mucho mejor
de lo que esperabas, las posibilidades
se multiplican y tienes la oportunidad de
cambiar de dirección.
- Suéltalo. El placer del desapego
se saborea mejor cuando
aprendes que hay que dejar ir todo lo
que sobra y, al mismo tiempo, debes hacer
espacio para lo nuevo. Si te aferras a
las cosas que te incomodan,
como si llevaras una pesada
mochila o unos zapatos que
te aprietan, no puedes abrir
las manos para recibir los regalos
que la vida está deseando
presentarte. Suelta lastre y
te sentirás ligera y dispuesta
para ser feliz.
- Aquí y ahora. Afirman que la
energía nunca se
pierde, solo se transforma. Lo verdaderamente
importante se guarda en el fondo
del corazón y casi no ocupa espacio, por
eso siempre estará a tu lado. No solo es
sano desapegarse de los resultados de
nuestras acciones, sino también de la nostalgia
que nos impide pasar página, del
“qué habría sido si...” y “la hierba siempre
es más verde en el jardín del vecino”. Valora
lo que tienes y olvida el resto.