Vivir en positivo

Desapego, ¡ven a mí!

  • Tener esperanzas y no expectativas. Pedir, pero sin exigir. Desear sin ansiedad. Eso es el desapego.

Todos soñamos, planeamos, imaginamos... sin embargo, los maestros espirituales hablan de la importancia del desapego. ¿Es malo tener deseos? No. La clave está en desear sin apegarse al resultado. Aprendemos este arte al abandonar las expectativas, aceptar las cosas como vienen e interiorizar la lección que acompaña a la experiencia. Y obtenemos la maestría al cerrar una puerta para mirar la ventana que se abre.


  • No te exijas. Cambia la forma en la que te hablas a ti misma, para dejarle claro a tu inconsciente que tu bienestar no depende del exterior. Puedes preferir estar con una persona, pero si no está presente no te hundes. Tal vez te gustaría cambiar de trabajo, aunque si todavía no es el momento te centras en buscarle el lado positivo al que tienes. ¿Verdad que todo suena menos dramático?

  • Céntrate en tí. ¿Qué quieres? ¿Qué no deseas más? Tú eres la única persona que estará siempre presente en tu vida. Todos los demás vienen y van, y las cosas empiezan y terminan. Conviértete en tu propio punto de referencia, teniendo claros tus deseos y necesidades, y haz todo lo que puedas para satisfacerlos. No olvides que la actitud de desapego no está reñida (sino todo lo contrario) con la determinación la búsqueda de tu objetivo: hacer realidad tus sueños.

  • No te resistas Cuando te das cuenta de que es imposible controlar los resultados, también estás permitiendo que la vida te sorprenda. Al fin y al cabo, muchas veces creemos que las cosas van a salir mal. Abrirte a la incertidumbre te hace sentir viva porque todo puede ser mucho mejor de lo que esperabas, las posibilidades se multiplican y tienes la oportunidad de cambiar de dirección.

  • Suéltalo. El placer del desapego se saborea mejor cuando aprendes que hay que dejar ir todo lo que sobra y, al mismo tiempo, debes hacer espacio para lo nuevo. Si te aferras a las cosas que te incomodan, como si llevaras una pesada mochila o unos zapatos que te aprietan, no puedes abrir las manos para recibir los regalos que la vida está deseando presentarte. Suelta lastre y te sentirás ligera y dispuesta para ser feliz.

  • Aquí y ahora. Afirman que la energía nunca se pierde, solo se transforma. Lo verdaderamente importante se guarda en el fondo del corazón y casi no ocupa espacio, por eso siempre estará a tu lado. No solo es sano desapegarse de los resultados de nuestras acciones, sino también de la nostalgia que nos impide pasar página, del “qué habría sido si...” y “la hierba siempre es más verde en el jardín del vecino”. Valora lo que tienes y olvida el resto.

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