Vivir en positivo

Ortorexia: cuando comer sano se convierte en un problema psicológico

  • Una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma continuada son las claves de una vida saludable... mientras no se convierta en una obsesión. Este trastorno tiene un nombre, ortorexia, una vulnerabilidad psíquica que sufren quienes llevan al extremo la alimentación sana, y que puede tener graves consecuencias para nuestro estado físico, mental, y para nuestra capacidad de desarrollo social.

Según recoge Europa Press en declaraciones del psicólogo y jefe de Gestión del Conocimiento e Investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, Antoni Grau, estos pacientes "acaban siendo incapaces de acudir a un restaurante, a una comida de trabajo o de amigos, ya que no controlan el contenido nutricional de los alimentos".

"Lo hacen de forma muy obsesiva, y sólo comen alimentos cuyo origen esté clarísimo. La fruta y verdura debe proceder de agricultura ecológica y, con la carne, son capaces de seguir al ganado desde que nace hasta que llega al supermercado", explica este experto, quien recuerda que "en muchos productos ecológicos se especifica el origen del animal, donde ha sido criado, con qué métodos e incluso hasta cuanto ha tardado en engordar. Sólo si controlan todo ello, son capaces de comerlo".

El problema de esto es que esta obsesión puede tener consecuencias físicas, ya que "a veces prefieren no comer, antes que comer algo que no consideran adecuado", lo que genera problemas de infrapeso o desequilibrios en el balance nutricional.

No obstante, puntualiza, "es más preocupante el deterioro social y familiar que genera en estas personas, el aislamiento que les acaba produciendo y el sufrimiento que comporta".

Este experto defiende la importancia de cuidar la alimentación siempre que no se acabe obsesionado con ello. "Tomar productos ecológicos está muy bien, son un poco caros pero está muy bien. El problema viene cuando quienes los consumen presentan problemas de autoestima, ya que tienen más riesgo de acabar obsesionados con este tipo de alimentación tan restrictiva".

Por ello, la solución pasa por fomentar la comida ecológica pero sin darle "exclusividad", en el sentido de que "vale la pena por ir a un restaurante con un grupo de amigos aunque el contenido nutricional de los alimentos no esté tan controlado", así como iniciar estrategias de mejora del autoestima y las relaciones sociales, para ayudar que la persona no acabe obsesionada con ello.

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